sábado, 8 de julio de 2017

HABLANDO DE CONSEJERÍA CONYUGAL




Hablar con una pareja, reviste una cantidad de matices innumerables que se alternan de forma indiscriminada, afectando potencialmente las emociones de uno o de los dos miembros de aquella, positiva o negativamente.
¿Por qué? Es la gran pregunta.  ¿Por qué, dos personas que se unen enamoradas (sintiendo amor), con una gran cantidad de sentimientos y emociones prácticamente incontrolables, movidos por la necesidad de satisfacer sus ardientes impulsos y sentires, resultan un par de extraños unos cuantos días, semanas o meses después?
¡Justamente, por lo expresado!.
Se debe tener en cuenta que la pasión, los incontrolables impulsos y el cúmulo de necesidades, son simplemente eso: Pasión, Emociones y, Necesidades. Y, estas y aquellos, NO SON los ingredientes del amor que sostiene las uniones conyugales “hasta que la muerte los separe”. 
La necesidad es, a decir del diccionario un: Hecho o circunstancia en que alguien o algo es necesario. 2 Cosa que es necesaria para alguien o algo. Su enunciado podría ser; necesito los zapatos para caminar o, necesito comida para sobrevivir. Por lo tanto, la necesidad no es amor.  Es una circunstancia, una emoción, un sentir, un deseo de poseer algo que me da comodidad o supervivencia.
La pasión a decir de los filósofos y poetas, “es un fuego que todo lo consume” por ende, la consumación del amor que es la unión sexual, basada exclusivamente en la pasión, no es un suficiente argumento para formar un hogar. Ya que al someterse a tan “riesgosa” acción, por desgracia, este fuego consume no solo el deseo sexual, si no, que permite descubrir tras de la resaca, la más tremenda de las verdades. No estaba enamorada o enamorado, simplemente el deseo sexual, las feromonas eran las causantes de todos aquellos maravillosos sentires que a veces en una sola noche, suelen evaporarse.
Las emociones por su parte, han sido quienes han reinado en toda su plenitud sobre la humanidad.  Las siempre frágiles emociones nos impulsan,  paralizan, motivan y desalientan; nos deprimen o generan euforia. Carentes de razonamiento, sin que medie el análisis, la contemplación, la certificación de hechos, la corroboración de los sentimientos, las necesarias comparaciones, la indagación y corroboración; en definitiva, la comprobación de que la persona de la nos sentimos enamorados, ES y POSEE, la personalidad, los sentimientos, la capacidad de entendimiento, la solidaridad, la lealtad, la fidelidad, la formación, la madurez suficiente para ser nuestro Cónyuge, Amante, Compañero, Esposo, Amigo, Guardaespaldas, Socio y Cómplice, para toda la vida que nos resta. 
¿Estamos seguros que será la madre o padre ideal? ¿El ejemplo perfecto para los hijos a procrear? ¿Tenemos plena confianza en su equidad y probidad moral? ¿Se ha llegado a la conclusión de que espiritualmente es la pareja y la madre o padre adecuado para guiar a los hijos por el camino de la realización y la madurez?  ¿Hemos comprobado que el ser amado es trabajador, productivo, responsable? ¿Sabemos y hemos corroborado sus antecedentes y tenemos la seguridad de que no es un delincuente, prontuariado, traficante, adicto a las drogas, al alcohol o al sexo? La única respuesta que escucharemos en una consulta conyugal será NO a secas para el 95% de todas las preguntas.

“El amor es ciego” escribió un pensador y, la humanidad lo entiende y lo acepta como una LEY.  Por eso, simplemente el varón, fija su atención en los atributos físicos de la fémina. En su orden; el tamaño y forma del trasero, lo prominente de los senos, la belleza de las piernas y el atractivo de su cara. La mujer por su parte, se enfoca en los ojos, el bigote, la barba, la contextura física y una gran mayoría en la billetera, modelo del automóvil, y otras “minucias” parecidas. ¡Al diablo la moral, la personalidad, la responsabilidad, la comunicación o la solidaridad! En lo único que piensan los dos, es en lo que están sintiendo alrededor de su esfera sexual, por eso cada vez que una pareja piensa en casarse, compra ¡la cama!, lo demás puede esperar. Y, cuando lo demás no aparece, cuando a su vez desaparece la urgencia sexual, entonces se hace presente el hastío, la desilusión…  y ¡Es natural! Si todo se formó a base de ilusiones, el resultado final siempre serán las desilusiones, porque estas son sinónimo de fantasía y, definitivamente, la fantasía nunca se hace realidad. Hemos cosechado lo que sembramos… imprudencia e inmadurez.

Por el contrario, cuando dos personas del sexo opuesto se conocen y poseen un mínimo de Sentido Común (el menos común de los sentidos), al descubrir que se atraen, se estudiaran mutuamente, visitarán a la familia de cada quien con el ánimo de descubrir y escuchar verdades respecto a su posible pareja, estarán alerta para fundamentar sobre bases sólida su relación y para descubrir posibles grietas en la estructura espiritual, mental emocional, psíquico y nervioso.  Trabajarán en conjunto para pulir los defectos que ambos poseen (eso es natural), y, para potenciar sus virtudes. Descubrirán en el fondo de cada quien lo que esperan o desean encontrar en el complemento de sus vidas y, lo que falte, trabajarán arduamente para construirlo. Después tendrá cabida el mundo de las formas. Os ASEGURO que cuando una pareja se enamora del interior del otro antes que de su cuerpo, estarán juntos, hasta que la muerte los separe. No puedo decir que sin flujos y reflujos, porque es una ley de la vida que aquellos existan, para poder ascender en el espiral de la evolución, pero; ninguno de los problemas, discusiones o situaciones que se les presenten, podrán separarlos, porque ello ya crearon sus estructuras mencionadas, justamente para detener los embates de las mareas altas. Quienes tienen entendimiento entenderán.

Fraternalmente,

Jorge Enrique