domingo, 19 de marzo de 2017

¿EL CELULAR Y USTED O USTED Y EL CELULAR?

Es interesante contemplar el impacto que ha causado el celular en la sociedad mundial.  Ni los inventores del sistema, ni las comercializadoras y mucho menos los sociólogos, soñaron siquiera en que pudiera éste artefacto válido para las comunicaciones interpersonales adueñarse de sus dueños.

Es impresionante  observar con detenimiento a quienes portan dicho aparato.  Primero, lo llevan en la mano y cuando alguien los mira, rápidamente centran su atención en él, más con el ánimo de mostrar que tiene celular, que observar si tiene llamada, o mensaje.  Y se hace tan notorio, por la simple razón de que tanto lo uno, como lo otro, hacen que el artefacto suene, cosa que como el lector podrá comprobar, no está sucediendo.  La mayoría de los portadores del invento en cuestión, lo exhiben como trofeo de caza,  Más aún, si es un modelo más o menos “pintero” y aparentemente costoso.  A riesgo de caerse en los colectivos por no poderse sostener adecuadamente, se agarran del teléfono primeramente y después atienden su equilibrio con mil maromas.  Las mayoría de las mujeres, llevan en una mano, la cartera y el la otra… ¡El Celular!.  No se diga de los varones que lo llevan al cinto y se han hecho más diestros de Billy the Kid para sacar su móvil y contestar de la manera más rápida posible la llamada u observar el mensaje entrante.

La mayoría, hombres y mujeres, coinciden en atender sus llamadas con urgencia, y  la voz más alta posible, para que “todo el mundo” se de cuenta que tiene quien lo llame y que está hablando por celular.  He llegado a pensar que la rapidez con que atienden su llamada, obedece a lo desagradable y altisonante del tono que escogieron para el timbre de llamada o mensaje.  Hacen notorios los vacíos que les agobian y cifran en su aparato telefónico, gran parte de su personalidad.  De esta forma, por lo menos llaman la atención a los de afuera  y  se  sienten, -aunque fuere por unos segundos- importantes.

La gran mayoría va por la calle prácticamente como ciegos, chocando con todo el mundo o como radares; eludiendo obstáculos en el último momento. Se pasan del sitio a donde se dirigían porque estaban enviando un mensaje muy importante, ni se diga de los mensajes que envían quienes van conduciendo un coche, cuya importancia es más valedera que la vida de los transeúntes, los conductores de otros vehículos o la suya propia.  

Vale la pena analizar como se porta el invaluable e indispensable medio de comunicación. Al cinto, dentro de un estuche que a veces pide mantenimiento a gritos.  Enganchado en el bolsillo del pantalón, como vaqueros malos.  Colgado al cuello en un mea culpa interminable.  Cruzado en la cartera, como las dagas japonesas al estilo samurái.  En el escote, generando envidia a la mayoría de los varones que se cruzan en el camino de estas damas.   Y, masivamente, en la mano.  Estos últimos usuarios, son los que más llaman nuestra atención, por la gran práctica que han alcanzado para, comerse un banano, un helado, un pasa boca y/o fumarse un cigarrillo, conducir el coche, la moto, la bicicleta o la patineta, maquillarse y nos imaginamos que por la fuerza de la costumbre; ir al baño, o hacer el amor con su inapreciable aparato en la mano.

Claro que unos pocos, muy pocos. Simplemente lo llevan en el bolsillo o en la cartera, sin importarles un pepino cuanto cuesta o que modelo de teléfono tienen.  Cuando suena el timbre moderado y de buen gusto de sus aparatos, sin prisas desmedidas contestan -y hacen sus llamadas-, con personas que adolecen de enfermedades o deficiencias en los oídos; por lo que utilizan un tono de voz normal, no gesticulan como si estuviesen con algún tipo de ataque, sin risas estridentes y destempladas, sin posturas especiales y sin modelar.  Esos pocos cuentan con una personalidad definida que ha evitado que el virus del celular los contagie, no cifran su status en el modelo o marca de su teléfono, y muestran al mundo, que son hombres de mundo y por lo tanto, se han “sacudido” de la mentalidad zombi, que aun agobia a la mayoría de los habitantes del mundo entero.

Y, Tú. ¿Has tomado conciencia de tí mismo con respecto a tu … CELULAR?
 
Para terminar; una mala noticia para estos último y excelente para los primeros.

Se dice que muy pronto saldrá al mercado un celular que ayudará a pensar, razonar, tomar decisiones y contribuir seriamente en mejorar la autoestima y personalidad a los usuarios de la marca. Imaginen los lectores cuantos miles de millones de estos artefactos serán adquiridos de la noche a la mañana y cuan importante será el mañana para estos afortunados poseedores de la última tecnología. 

Fraternalmente,

Jorge Enrique       

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