Es interesante contemplar el impacto que ha causado el celular en la
sociedad mundial. Ni los inventores del
sistema, ni las comercializadoras y mucho menos los sociólogos, soñaron
siquiera en que pudiera éste artefacto válido para las comunicaciones
interpersonales adueñarse de sus dueños.
Es impresionante observar con
detenimiento a quienes portan dicho aparato.
Primero, lo llevan en la mano y cuando alguien los mira, rápidamente
centran su atención en él, más con el ánimo de mostrar que tiene celular, que
observar si tiene llamada, o mensaje. Y
se hace tan notorio, por la simple razón de que tanto lo uno, como lo otro,
hacen que el artefacto suene, cosa que como el lector podrá comprobar, no está
sucediendo. La mayoría de los portadores
del invento en cuestión, lo exhiben como trofeo de caza, Más aún, si es un modelo más o menos
“pintero” y aparentemente costoso. A
riesgo de caerse en los colectivos por no poderse sostener adecuadamente, se
agarran del teléfono primeramente y después atienden su equilibrio con mil
maromas. Las mayoría de las mujeres,
llevan en una mano, la cartera y el la otra… ¡El Celular!. No se diga de los varones que lo llevan al cinto y se
han hecho más diestros de Billy the Kid para sacar su móvil y contestar de la
manera más rápida posible la llamada u observar el mensaje entrante.
La mayoría, hombres y mujeres, coinciden en atender sus llamadas con
urgencia, y la voz más alta posible,
para que “todo el mundo” se de cuenta que tiene quien lo llame y que está
hablando por celular. He llegado a
pensar que la rapidez con que atienden su llamada, obedece a lo desagradable y
altisonante del tono que escogieron para el timbre de llamada o mensaje. Hacen notorios los vacíos que les agobian y
cifran en su aparato telefónico, gran parte de su personalidad. De esta forma, por lo menos llaman la
atención a los de afuera y se sienten, -aunque fuere por unos segundos- importantes.
La gran mayoría va por la calle prácticamente como ciegos, chocando con todo el mundo o como radares; eludiendo obstáculos en el último momento. Se pasan del sitio a donde se dirigían porque estaban enviando un mensaje muy importante, ni se diga de los mensajes que envían quienes van conduciendo un coche, cuya importancia es más valedera que la vida de los transeúntes, los conductores de otros vehículos o la suya propia.
Vale la pena analizar como se porta el invaluable e indispensable medio
de comunicación. Al cinto, dentro de un
estuche que a veces pide mantenimiento a gritos. Enganchado en el bolsillo del pantalón, como
vaqueros malos. Colgado al cuello en un
mea culpa interminable. Cruzado en la
cartera, como las dagas japonesas al estilo samurái. En el escote, generando envidia a la mayoría
de los varones que se cruzan en el camino de estas damas. Y, masivamente, en la mano. Estos últimos usuarios, son los que más
llaman nuestra atención, por la gran práctica que han alcanzado para, comerse
un banano, un helado, un pasa boca y/o fumarse un cigarrillo, conducir el
coche, la moto, la bicicleta o la patineta, maquillarse y nos imaginamos que
por la fuerza de la costumbre; ir al baño, o hacer el amor con su inapreciable
aparato en la mano.
Claro que unos pocos, muy pocos.
Simplemente lo llevan en el bolsillo o en la cartera, sin importarles un pepino
cuanto cuesta o que modelo de teléfono tienen.
Cuando suena el timbre moderado y de buen gusto de sus aparatos, sin
prisas desmedidas contestan -y hacen sus llamadas-, con personas que adolecen
de enfermedades o deficiencias en los oídos; por lo que utilizan un tono de voz
normal, no gesticulan como si estuviesen con algún tipo de ataque, sin risas
estridentes y destempladas, sin posturas especiales y sin modelar. Esos pocos cuentan con una personalidad
definida que ha evitado que el virus del celular los contagie, no cifran su
status en el modelo o marca de su teléfono, y muestran al mundo, que son
hombres de mundo y por lo tanto, se han “sacudido” de la mentalidad zombi, que aun agobia a la mayoría de los habitantes del mundo entero.
Y, Tú. ¿Has tomado conciencia de tí mismo con respecto a tu … CELULAR?
Para terminar; una mala noticia para estos último y excelente para los primeros.
Se dice que muy pronto saldrá al mercado un celular que ayudará a pensar, razonar, tomar decisiones y contribuir seriamente en mejorar la autoestima y personalidad a los usuarios de la marca. Imaginen los lectores cuantos miles de millones de estos artefactos serán adquiridos de la noche a la mañana y cuan importante será el mañana para estos afortunados poseedores de la última tecnología.
Fraternalmente,
Jorge Enrique

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