Es
realmente sorprendente que después de tanto tiempo de haberse descubierto la
psicología como ciencia que investiga y corrige el comportamiento humano, no se
haya tomado consciencia de que la población en general, debe y tiene que saber,
como y de que manera afectan e inciden los adultos en la formación o
deformación de la psiquis de sus hijos, y sus cónyuges.
La
mayoría de las personas están convencidas que la hipnoterapia, puede programar
la mente de un individuo lo cual no es cierto.
Sin embargo, desconocen que cada quien realiza esta inducción o
programación en la psiquis de sus hijos, educandos o feligreses, impunemente,
aunque con un alto grado de ignorancia.
Veamos
como se lleva a cabo este tipo de inducciones, programaciones o engramas, que
marcan el futuro de las personas bajo nuestra tutela, forjando su felicidad o
su desgracia.
En
todos los casos, deberemos tener en cuenta que los perpetradores ha sido y son
en su orden: los padres de familia, los profesores y los dirigentes
espirituales. Antes de que se rasguen
las vestiduras, analicemos que sucede con un niño aterrorizado frente a sus
castigadores padres; ve venir a uno de sus progenitores con un arma en la mano
(y no se atrevan a decir que un cinturón no es un arma), con una expresión de
enemigo mortal y, su cuerpo se paraliza, su inconsciente toma el rol protector
y las vociferaciones de su agresor entran como comandos inductivos en su mente
y se graban para toda la vida.
Montemos
un escenario: A medida que el agresor se acerca y el instinto de conservación
hace presa de él escucha “¡Eres un bueno para nada, homosexual, desgraciado
irresponsable!” palabras que inmediatamente
(como quedó dicho), se insertan en un espacio de su cerebro para siempre…
cualquier persona agredida sufrirá las mismas consecuencias, sin importar si es
infante, adolescente, puber, o adulta/adulto.
Un esposo que golpea a su mujer y cuando ella se encuentra en el
paroxismo de su terror, dolor o angustia su victimario la acusa de “prostituta,
infiel, inservible” será víctima de aquella inducción y probablemente (casi
seguro) terminará engañando o dejando a su marido por otro. Durante una violación o seducción el
agredido/agredida por lo general, fija su atención en cualquier objeto que haya
a su alrededor, con el ánimo de “escapar” del horror que le causa el
hecho. Cualquier persona que haya
recibido clases de sexología o leído la enciclopedia sexual, nos dirá
inmediatamente que, ese objeto, se convertirá a un fetiche sexual para el
individuo en cuestión. Si la práctica se torna repetitiva, tendremos un
masoquista, sádico, “pervertido sexual”, o homosexual en acción” calificaciones ligeras y fáciles
de expresar, pero completamente carentes de conocimiento, solidaridad y respeto
a la inocencia implícita en cada uno de sus actos…
El
maestro, con sus improperios, malas miradas, castigos, minimización, y burla a
sus alumnos “rebeldes e ineptos” refuerza el engrama y la frustración de sus
“discípulos”. Por su parte, el dirigente
espiritual -representante de Dios- siembra y refuerza el miedo, la desesperanza
y la condena en su pecador de turno completando la macabra trilogía. Otros eventos traumáticos como la guerra, el
presidio, generan un efecto más grave aún en la mente de quien los vive. Por su parte un evento natural traumático,
afectará a las personas en masa, pero; si durante el máximum de un evento alguien
la grita a una persona algo “fuera de lugar”
como: “eres un imbécil” o algo similar, habrá programado la imbecilidad
en el afectado!
Tal
vez después de esta lectura, tomemos consciencia de nuestra participación en el
“desgaste” social, la violencia, el uso desmedido de los psicotrópicos, las
adicciones, la delincuencia y, demás “eventos” que lleva a cuestas la sociedad, y por lo tanto
dejemos de criticar a los demás, para revisar comedidamente, nuestra
participación en nuestra historia; que a final de cuentas, es la historia de la
humanidad.
Casi
todas/todos, llevamos la impronta de la agresión en nosotros, aunque la mayoría
lo neguemos y perjuremos lo contrario.
No se pretende acusar a nadie, solamente informo, y, cada quien lo
interpretará a su manera, pondrá su verdad por encima de mi criterio y, estará
perfecto, porque cada quien piensa como quiere vivir y vive lo que vive, porque
quiere vivir como vive!
Fraternalmente,
Jorge
Enrique

No hay comentarios:
Publicar un comentario