En
una soleada tarde, corriendo detrás de las ardillas del bosque a las que
consideraba sus amigas y con las que compartía maní, sentándose a comer juntos
sin temores ni desconfianza, Josh, se encontró con alguien...
No
sabía aún que el individuo de respetable apariencia, amanerado en exageración y
modales educados, era de aquella “raza”, pero muy a su pesar, lo descubriría.
“Buenas
chaval” ¿Crees que darás alcance a uno de esos bichos? Pregunto con voz
altisonante.
-¡Por
supuesto!- Respondió el chico con la seguridad de alguien que, alcanzaba las
ardillas cuando estas se dejaban alcanzar, que a final de cuentas era lo
mismo.
“No
cabe dentro de las posibilidades” exclamo el recién llegado. “Una ardilla llega a desplazarse hasta a 300
kilómetros por hora y un humano de tu estatura lo hace a 40 kmh.
aproximadamente, de forma tal que persigues un imposible” concluyó altivamente
el visitante.
Josh,
mosqueado preguntó… -Y, ¿Quién eres tú?
“Casimiro
Parciforo Grenada” respondió el hombre, mirando al chaval un poco por encima
del hombro.
Josh
dejó caer unos granos de maní que llevaba en su mano y se quedó estupefacto,
pensando en el extraño y rimbombante nombre del flacucho y fastidioso
individuo.
¡Vaya
nombre! Pensó para su coleto y preguntó, -¿Que le trae por aquí buen hombre?-
Casimiro,
miró al muchacho algo sorprendido por la pregunta y respondió; “Escuché que
esta aldea está muy atrasada en materia del pensamiento, y decidí venir a traer
luces a vuestro entendimiento e integraros a la sociedad mundial de la cultura,
conocimiento y sabiduría”
-Y,
aventuró el chaval, -¿Quién os ha dicho tamaño despropósito?- -¿Dime quien
podría saber lo que sabe, conoce, piensa y los motivos por los que actúa una
persona o raza determinada?-
“No
lo comprenderías” contesto cansinamente Casimiro.
-¡Házmelo
entender!- dijo Josh. -Dime para
empezar, quien soy, que pienso y que debería de pensar y ser según tu-…
El
intruso, carraspeó, y respondió arrastrando las palabras: “Eres un chaval mal
educado que aún no termina el colegio y sin embargo te atreves a cuestionar a
los doctos que venimos a ayudar a encausar vuestro pueblo” “Eres” prosiguió,
“Eres un rústico aldeano iluso que cree alcanzar las ardillas y, de seguir así,
un día pretenderás que podrás alcanzar también a las estrellas, pretensión que está prohibida a personas de tu nivel”
“Eres, una pequeña persona que intenta pensar como adulto y eso está vedado a
los jóvenes como tú, está prohibido que así sea” “En definitiva eres alguien en quien no debía
estar perdiendo mi valioso tiempo” “¡Condúceme ante el jefe de vuestra
aldea!”
-Estás
hablando con uno de ellos propuso el joven altivamente-
“Estás
completamente loco!” adujo el visitante “Una persona de tu edad, no puede ser
parte decisiva en una comunidad, eso está prohibido!!, sólo las personas con
mayoría de edad, experiencia y mucha educación pueden dirigir una
comunidad!!”
-En
una comunidad como la que tu provienes tal vez, pero en esta aldea, todos somos
parte inherente y decisiva de toda regla o ley que se adopte, porque atañe a
cada una de las vidas de la misma, nadie puede imponer sus propias ideas a los
demás y aquellos aceptarlas impunemente!-
Arguyó el joven con ímpetu.
“Pues
has de saber que te equivocas chaval”
-Mi
nombre es Josh llámame por él o te llamaré intruso- Amenazó el joven.
“Debes
saber que te equivocas rotundamente Josh” Murmuró Casimiro, “Un joven de tu
edad no puede pensar como lo haces, eso no se ve de dónde vengo, ¡faltaba más!,
que se rompieran las leyes del respeto y consideración a los padres de la
civilización y la sociedad moderna, sólo el gobierno, y únicamente los
estamentos gubernamentales pueden y deben decidir lo que es mejor para su
pueblo, Sábelo de una vez por todas!!! muchaa, Josh”
-Pues
me atrevo a decirte que no eres bienvenido en nuestra humilde aldea, en donde
todos participamos y compartimos cuanto existe en ella- -Lo que tú llamas
civilización yo lo llamaría atropello- ¿Qué razón argüirían estos estamentos
que nombras, para tomar decisiones por la gente? ¿Qué tipo de gente puede
aceptar que alguien, como se llame, pueda decidir lo que está bien o mal para
ellos; carecen de razonamiento?- El rostro de Josh se encendía a medida que hablaba… prosiguió; -Forastero, es mejor que continúes
tu camino, si entraras en nuestra aldea la contaminarías, con tu presencia y
tus extrañas ideas de lo correcto y lo prohibido, lo bueno y lo malo, quien
impone y quien tiene que aceptar la imposición-
“¿Acaso
te consideras de una raza especial?” balbuceó Casimiro.
-Por
supuesto que sí somos de una raza libre, con libre pensamiento- -Es más ya
definí a que raza perteneces tu- -¡A la
raza de los guionistas!, aquellos que creyéndose “superiores”, van por el mundo
diciéndole a la gente, cómo debe pensar, como debe interpretar sus sueños y las
señales divinas- -Sin embargo;- el
rostro de Josh se entristeció y el tono de su voz opacó… -Sin embargo , tengo
que reconocer que ustedes no son culpables, los culpables son los que aceptan
sin ni siquiera pensar, la opinión del que “sabe más”- -En definitiva, vosotros
creáis los guiones para los ciegos y los dormidos, que aceptan, ceden su poder
a terceros y creen que si algo sale mal, la responsabilidad es de quienes les
impusieron sus verdades-
Volteo
sus ojos llenos de lágrimas hacia el forastero, pero; escasamente pudo ver una
sombra que se proyectaba a lo lejos del camino y la nube de polvo que se
formaba a sus pies con cada paso que daba al alejarse…
Fraternalmente,
Jorge
Enrique



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