viernes, 23 de diciembre de 2016

LOS TRADUCTORES

-Soñé Maestro, decía Josh, -Que estaba en un valle rodeado de farallones y una turba me perseguía con palos y piedras para agredirme



sin saber por qué, de pronto; un par de majestuosos caballos blancos aparecieron de la nada y uno de ellos llegó hasta mí, de un salto monte en él, mientras nos acercábamos peligrosamente al farallón y no había manera de salir de allí!, el caballo levantó el vuelo, giro pasando por encima de la multitud que vociferaba y nos alejamos de ellos hacia una planicie sembrada de flores…-  ¿Qué significado tiene mi sueño Maestro?  

El maestro se acicaló la barba, mientras quince pares de ojos le escudriñaban con ansia, sonrió y habló de esta manera… “En algún libro que parte de la humanidad llama santo, se narra que había un hombre llamado José que interpretaba los sueños”. “Esto, imprimió en la humanidad una falsa idea y, desde entonces; proliferaron las/los interpretes” Los chicos se apretujaron bajo la atenta mirada del anciano y este prosiguió… “Una serie de personas de diferente sexo, se dedican ahora a interpretar no solamente los sueños, si no; las canalizaciones, las visiones, los encuentros con seres estelares de aquellos inocentes que confían en ellos, creyendo que saben más del asunto.”
“Aquellos”, prosiguió el Maestro, “Se escudan en los conocimientos alcanzados en academias de hombres que inventaron hoy, una “milenaria” disciplina, de la que se crea una mitológica historia, atribuyéndola a maestros de  nombres extraños y, la promocionan luego con bombo y platillo para atraer a los incautos que acuden por millares a aprender algo que ya saben, que portan dentro de ellos, pero que no han querido descubrir aún”
“Los ingenuos, quedan deslumbrados frente a “tanta sabiduría y, desde entonces… consultarán todo cuanto les ocurra, a esta especie de “videntes” desde su incauto punto de vista”

-¿Y qué sucede con ellos Señor, cometen alguna falta?- Se aventuró Josh. 
El maestro clavó su mirada en el joven, pensó algo para sus adentros y respondió… “Por supuesto que comenten una falta, que ninguno de ellos reconocerá hasta alcanzar un nivel de consciencia superior” “El o la consultante, genera dependencia de su traductora/or y cada vez perderá más y más el poder de interpretación propia de sus propias videncias y vivencias, es lo que ha pasado con la humanidad que se ha sustraído de la responsabilidad de percibir y definir a modo propio su percepción intrínseca, entregando ese poder a los dirigentes de las religiones y a los “sabios” que a la larga, han demostrado no saber nada ya que todo lo que nos han dicho es simplemente un descubrimiento del pasado o reinvención de algo que ha existido, funcionado y probado en la antigüedad”  “Por su parte, el traductor, comienza a creer en su aparente “sabiduría” y se retrasará en su camino evolutivo” “Dicho está que quien inocentemente “peca”, inconscientemente se “condenará”. “El problema es que en el fondo, ambos son conscientes de su estupidez, pero, no hacen nada para no perder, el último su status y el primero su ignorancia; ya que si algo sale mal, la CULPA será del interprete y no suya”.

“Entonces, mi querido Josh, siendo el sueño  o la vivencia de aquel, enviado a ti en particular, sólo tú debes y puedes interpretarlo”  “¿Te imaginas que unos seres interestelares se tomen el trabajo de comunicarse contigo, te brinden información y que otra persona la interprete?” “¿Cómo concibes semejante despropósito?” “Si fuera de esa manera, los seres ¡se comunicarían  con  aquel y NO contigo! pues ellos no pierden el tiempo”  “Lo penoso es que la/el traductor lo sabe, pero su ego no le permite confesar que no está seguro de su propia interpretación, porque perdería el sitial de “Sabia/Sabio” y con él, las alabanzas y los aplausos”
-Pero… entonces maestro... ¡Hay millones de estos seres que llamas interpretes!- 
“Peor que eso Josh” contestó el anciano, hay miles de millones que creen en ellos...”

Fraternalmente,

Jorge Sánchez

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