-Soñé
Maestro, decía Josh, -Que estaba en un valle rodeado de farallones y una turba
me perseguía con palos y piedras para agredirme
sin saber por qué, de pronto;
un par de majestuosos caballos blancos aparecieron de la nada y uno de ellos
llegó hasta mí, de un salto monte en él, mientras nos acercábamos
peligrosamente al farallón y no había manera de salir de allí!, el caballo
levantó el vuelo, giro pasando por encima de la multitud que vociferaba y nos
alejamos de ellos hacia una planicie sembrada de flores…- ¿Qué significado tiene mi sueño Maestro?
El
maestro se acicaló la barba, mientras quince pares de ojos le escudriñaban con
ansia, sonrió y habló de esta manera… “En algún libro que parte de la humanidad
llama santo, se narra que había un hombre llamado José que interpretaba los
sueños”. “Esto, imprimió en la humanidad una falsa idea y, desde entonces;
proliferaron las/los interpretes” Los chicos se apretujaron bajo la atenta
mirada del anciano y este prosiguió… “Una serie de personas de diferente sexo,
se dedican ahora a interpretar no solamente los sueños, si no; las
canalizaciones, las visiones, los encuentros con seres estelares de aquellos
inocentes que confían en ellos, creyendo que saben más del asunto.”
“Aquellos”,
prosiguió el Maestro, “Se escudan en los conocimientos alcanzados en academias
de hombres que inventaron hoy, una “milenaria” disciplina, de la que se crea
una mitológica historia, atribuyéndola a maestros de nombres extraños y, la promocionan luego con
bombo y platillo para atraer a los incautos que acuden por millares a aprender
algo que ya saben, que portan dentro de ellos, pero que no han querido descubrir
aún”
“Los
ingenuos, quedan deslumbrados frente a “tanta sabiduría y, desde entonces…
consultarán todo cuanto les ocurra, a esta especie de “videntes” desde su
incauto punto de vista”
-¿Y
qué sucede con ellos Señor, cometen alguna falta?- Se aventuró Josh.
El
maestro clavó su mirada en el joven, pensó algo para sus adentros y respondió…
“Por supuesto que comenten una falta, que ninguno de ellos reconocerá hasta
alcanzar un nivel de consciencia superior” “El o la consultante, genera
dependencia de su traductora/or y cada vez perderá más y más el poder de
interpretación propia de sus propias videncias y vivencias, es lo que ha pasado
con la humanidad que se ha sustraído de la responsabilidad de percibir y
definir a modo propio su percepción intrínseca, entregando ese poder a los
dirigentes de las religiones y a los “sabios” que a la larga, han demostrado no
saber nada ya que todo lo que nos han dicho es simplemente un descubrimiento
del pasado o reinvención de algo que ha existido, funcionado y probado en la
antigüedad” “Por su parte, el traductor,
comienza a creer en su aparente “sabiduría” y se retrasará en su camino
evolutivo” “Dicho está que quien inocentemente “peca”, inconscientemente se
“condenará”. “El problema es que en el fondo, ambos son conscientes de su
estupidez, pero, no hacen nada para no perder, el último su status y el primero
su ignorancia; ya que si algo sale mal, la CULPA será del interprete y no
suya”.
“Entonces,
mi querido Josh, siendo el sueño o la
vivencia de aquel, enviado a ti en particular, sólo tú debes y puedes
interpretarlo” “¿Te imaginas que unos
seres interestelares se tomen el trabajo de comunicarse contigo, te brinden
información y que otra persona la interprete?” “¿Cómo concibes semejante
despropósito?” “Si fuera de esa manera, los seres ¡se comunicarían con
aquel y NO contigo! pues ellos no pierden el tiempo” “Lo penoso es que la/el traductor lo sabe,
pero su ego no le permite confesar que no está seguro de su propia
interpretación, porque perdería el sitial de “Sabia/Sabio” y con él, las
alabanzas y los aplausos”
-Pero…
entonces maestro... ¡Hay millones de estos seres que llamas interpretes!-
“Peor
que eso Josh” contestó el anciano, hay miles de millones que creen en ellos...”
Fraternalmente,
Jorge
Sánchez

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