No es cierto que la infidelidad comienza...
cuando encontramos en nuestro camino una
persona del sexo opuesto que tiene un atractivo impresionante, sex appel,
mirada profunda que “nos mueve el piso”!
La infidelidad
y deslealtad empieza cuando creamos en nuestro recóndito interior, la
necesidad de algo nuevo, diferente, especial, al margen de nuestra pareja. Algo que llene nuestros vacíos, que entienda
nuestros pesares, que seque nuestras lágrimas... en definitiva, alguien que nos
comprenda, de la manera que nosotros deseamos ser comprendidos.
Si hilamos fino, entenderemos con relativa
facilidad que, buscar fuera lo que podemos tener dentro, es, precisamente el
punto en discusión; es... ¡el principio del fin! Es cierto que a través de los
años las personas cambiamos, la rutina se apodera del hogar, la costumbre
empieza a ser más fuerte que el amor, como lo dice una canción, y, el sexo deja de contar con las feromonas, por
tanto descienden el erotismo y la libido sexual de la pareja, o de uno de
ellos. También es cierto que el hombre
después de los 40 empieza a tener problemas con su próstata que le puede
generar una disfunción en esta área. Una
patología como la diabetes también lo puede volver totalmente disfuncional. A la misma edad, la mujer también comienza
sus “achaques” de pre menopausia y climaterio que son varios y serios en la
mayoría de los casos. Uno y otro, inconscientemente comienzan a
bloquear los impulsos y apetito sexual, para evitar al otro, molestias,
incomodidades y frustraciones. Hacen
esto, exclusivamente por amor; un amor que brota de su alma y sube directamente
a su cabeza sin sentirlo en su corazón, pero al no entender ese tipo de
impulsos, sucumbimos ante los argumentos de nuestro ego.
En el ámbito de las relaciones
interpersonales, a medida que pasa el tiempo dejamos de conversar, de dialogar,
de utilizar estas herramientas altamente valiosas cuando de comprensión se
trata. Las inconscientemente despectivas
respuestas de uno de los cónyuges o de ambos, cuando el otro se preocupa por el
trabajo, el estado de salud, anímico o emocional de su pareja, hace que pierda
el interés en ese aspecto y pase a “arreglárselas como pueda”.
El protagonismo otorgado a las amigas y
amigos, con los cuales “si se pasa divertido-a” y aplauden lo que cada quien
haga, sin criticas ni reclamos posteriores, ahonda la incomprensión naciente en
el seno del hogar. Agreguemos la
diferencia de gustos a la hora de escoger las películas y programas de la
televisión, las indirectas por la barriga cervecera de él y las llantitas o la
celulitis de ella, que hieren como hierro candente a cada quien, y, cada quien,
espera a la próxima vez para poder poner con más fuerza el dedo en la llaga del
otro y cobrar venganza. Sumemos las agrias y burlonas críticas delante del
grupo de amigos o familiares, los comentarios hechos con los amigos a espaldas
del o de la cónyuge. Amigos que
inconscientemente contarán al otro los comentarios y quejas de su pareja y
ayudarán a ahondar la crisis. Entonces,
llegamos a la etapa de “esto no se queda
así”, “ya va a ver” “le pesará lo que
dijo”... Todo esto es una clara muestra de irrespeto a nuestra pareja.
Irrespeto que debió ser tratado y controlado dentro del “tiempo reglamentario”
A estas instancias, comenzaremos a mirar a
nuestro alrededor, a poner atributos la mayoría de las veces inexistentes en
personas del sexo opuesto o, ciegos como estamos, no detectamos la manipulación
de que somos víctimas por parte de aquellos, para terminar comprometiendo
sentimientos y emociones que tampoco existen seria y definidamente, pero que
nuestro ego nos hace ver y sentir con absolutamente ciertas. Lo que sigue, no
tengo que describirlo. Pero sí, tengo
que comentar el final, que se resume en una sola palabra... tragedia!
Epitafio... Dos estúpidos divorciados y unos
cuantos hijos frustrados de por vida, aunque ciertos autores tienen otras
frases más “adecuadas” para definir la estupidez.
Así es la vida. Era lógico. Se veía
venir. ¿Inevitable? ¿Era realmente
inevitable? La respuesta es NO con mayúsculas.
Veamos porqué...
Comencemos de nuevo... retrocedamos en el
tiempo para contemplar con los ojos abiertos el nacimiento de la primer
diferencia. El primer entredicho. Las primeras muestras de incomprensión,
egoísmo, rechazo. La primera detección
de irrespeto, rutina, vacío, enfriamiento... y traigamos a la memoria como
institucionalizamos aquellas plagas en nuestro hogar! Allí nació la infidelidad, allí, dio el primero de sus pasos la
deslealtad! ¿Que hizo que aquello
surgiera en nuestras vidas? La INCAPACIDAD... Sí, leyeron bien, la incapacidad
repito y remarco, ¡la incapacidad de abrir un diálogo frontal en el instante en
que detectamos la falla!
Corremos y nos desesperamos si el coche tiene
una fuga de aceite, si el lavabo gotea, pero; la indiferencia campea en lo más
importante de nuestras vidas, que somos !nosotros mismos! ¡Aquí y ahora tiene y
debe ser tratada la situación que genera sentimientos o emociones encontrados
en nosotros! El amor DEBE ser la única
“herramienta” esgrimida para hacer el “reclamo”, mejor dicho, para exponer el
asunto o señalar la falla. Amor debe y
tiene que ser el sentimiento que nos mueve a “reparar” el daño ocasionado por
inconsciencia, en el ser que amamos. Si
cada “fuga”, cada “pinchazo”, cada “ruido” extraño en el “motor” de nuestro
hogar es revisado y reparado a tiempo; si al nacimiento de cada nueva o extraña
situación, cada sustancia o vitamina suprimida de nuestra “nutrición”
sentimental o emocional es tratado con lealtad, amor y absoluta transparencia
¡A tiempo! No habrá poder humano que nos aleje lo más mínimo de aquel ser que
escogimos como complemento y pareja sentimental para enriquecer nuestras vidas
y alcanzar la meta de todos los seres humanos en la vida física... SER FELIZ.
Serás pletóricamente feliz, si amas en el
momento de la disparidad, del enojo, de la indiferencia y amar en el contexto
de este artículo, significa comprender y buscar comprensión, amar y buscar ser
amado, fallar y reparar cada fallo con nuestra pareja! ¡En cada situación
positiva o negativa ser DOS. La toma de
decisiones unilaterales es deslealtad y, aquella, es el primer paso hacia la
INFIDELIDAD! Jugar con fuego es placentero, pero esas llamas te consumirán a ti
mismo sin remisión...
Nacen entonces las preguntas repasando el
segundo párrafo de este escrito: “Algo que llene nuestros vacíos, que entienda
nuestros pesares, que seque nuestras lágrimas... en definitiva, alguien que nos
comprenda, de la manera que nosotros deseamos ser comprendidos” ¿Porque permitimos que se generaran vacíos,
pesares, lágrimas, irrespetos, rutina, incomprensiones? Y, en última instancia
¿Ese algo o ese alguien “especial”... ¿No debería ser quien escogimos como compañera-o
hasta que la muerte nos separe? Y no exagero, porque a mi entender... el Amor
es eterno!
Sin embargo, tú tienes la última palabra...
Fraternalmente,
Jorge Enrique



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