jueves, 5 de marzo de 2026

 


 Las dimensiones a través de las que nos movemos son parte de nuestra realidad, así como de la búsqueda en la que estamos inmersos cada día.

La primera dimensión tiene que ver con la altura, la segunda con el ancho, la tercera con la profundidad, la cuarta con el tiempo, y la quinta es una dimensión a la que desde hace mucho se intenta llegar a través de diferentes formas y que tiene correlación con trascender a lo más profundo de nuestro ser.

Esta misteriosa y quinta dimensión está íntimamente emparentada con lo que no se ve a simple vista, con lo que no se percibe fácilmente. Quien sea capaz de entrar en ella posiblemente se conecte con otras dimensiones ocultas.

Quizás si nos remontamos a los principios herméticos podríamos desafiar algunas de estas preguntas buceando por el “todo, que es mente”, abiertos nuestros sentidos para llegar al universo a través de nuestro ser más profundo.

Para la física clásica, las dimensiones están relacionadas con la longitud, la extensión, el volumen de los objetos y con el tiempo. Sin embargo, a través de la física cuántica podemos alcanzar otras dimensiones que existen en un plano que no podemos ver con nuestros ojos, nos introduce a lo no observado y también a las dimensiones no alcanzadas, es decir las relativas a nuestra evolución espiritual y nuestros estados de consciencia.

La materia está formada por átomos, y dentro del átomo, las partículas que lo conforman son insignificantes en términos del espacio que ocupan, y los espacios entre ellas son considerados “vacío”. Es decir que los átomos están compuestos de materia en proporciones casi inexistentes, y el resto no ocupado por ella es vacío. Por eso se habla del “valioso o preciado vacío del átomo”, un vacío que sí miramos con atención tiene correlación con nuestra existencia.

Los seres humanos somos parte y estamos inmersos en esa realidad cuántica ya que también estamos formados por átomos con inmensas posibilidades, siendo el pensamiento una realidad que nosotros mismos creamos en el universo, y éste una energía. El universo está formado por millares de energías y todos estamos conectados por ellas.

La quinta dimensión podría estar relacionada también con el término quintaesencia, una palabra compuesta que se deriva del latín quintus y esencia. Los antiguos alquimistas consideraban la existencia de cuatro elementos básicos en el universo: agua, fuego, aire y tierra; y utilizaban este término para referirse a lo que venía después de estos, es decir, un quinto elemento al que también se le denominaba éter o alma.

La quintaesencia es la perfección misma, la piedra filosofal, el elixir de la vida que sólo es posible una vez que se llega a un estado de pureza y se logra la transmutación en oro, que no necesariamente se refiere al metal, pues la quintaesencia reside en todas las cosas que existen en la Tierra.

En el cuento “La rosa de Paracelso” de Borges, el maestro Paracelso le dice a su discípulo que “el camino es la piedra, cada paso que darás es la meta, y no hay meta sino camino”. Esta quintaesencia nos retrotrae a este cuento, a esa búsqueda existencial en ese camino de vida, en el que intentamos acercarnos a la verdad, en el que también aspiramos a alcanzar la perfección.

La Quinta Esencia representa la aspiración, el aliento que mantiene la vida en lo creado. El propio ser se manifiesta por el aliento que da acción a la vida. De modo que el aliento o respiración es el medio que une el espíritu divino al cuerpo material.

Descubrir esa quinta dimensión o Quinta Esencia es un camino individual que, posiblemente, nos lleve hasta el atanor del ser, donde aparece el calor más íntimo, pues todo lo que ocurre en nuestro cuerpo y mente se aloja allí cómodamente, para dar lugar a los aromas de nuestra existencia, que podrán trascender en el tiempo a través de los seres que lograron compartir lo más profundo de que habita en cada uno de nosotros.

 

jueves, 19 de febrero de 2026

LA MECÁNICA DE LAS DIMENSIONES

  

 

 


Es preocupante que una gran mayoría de personas aún no estén al tanto de la “mecánica” cósmica respecto a la llegada y encaje de la quinta dimensión.

Esta mayoría esperaba ver desaparecer hacia otra dimensión, muchas personas que, se integraban a un mundo nuevo que estrenaba vibraciones de quinto poder. Pero; no sucedió nada, al margen de las radiaciones electromagnéticas, las “ondas de choque de la frecuencia Schumann” que nos sacuden, confunden, alteran y descontrolan.

Estas últimas, son, justamente; las armas que nuestro ego, los parásitos y larvas astrales que pululan por el planeta, utilizan para lograr los “síntomas” citados y, mantener a las personas en la dimensión en que ellos (parásitos y larvas), pueden vivir. Ya que en las dimensiones superiores no pueden hacerlo.

Corresponde a cada quien, entender el “ataque” y prepararse no, para combatir. Si no; para trascender cada una de aquellas confusiones, alteraciones y descontroles.

Adentrémonos en el “sistema”, “programa” o “software” utilizado por el Universo para que la humanidad, alcance y disfrute de las dimensiones superiores:

Empecemos por dejar en claro que el Creador Principal sigue siendo, Infinitamente Bueno, Justo y Misericordioso, aunque con Él y sus dones, suceda lo mismo que con las dimensiones. Casi nadie entiende cómo funciona la cosa. Simplemente repite y creé, lo que alguien con supuesta autoridad sectaria o religiosa (que es lo mismo), dijo en su momento.

Sin embargo; Él, hace gala de sus dones:  los elementos e instrumentos que le representan en TODO momento, y que están dispuestos para TODA LA HUMANIDAD punto.

El problema es, que esa humanidad, engañada por los mercaderes del horror y la muerte, no sabe cómo usufructuar los dones de Gran Padre.

De igual manera, funciona el complejo asunto de las dimensiones.

El reloj del Cosmos, funciona por eventos. Y, el evento del encaje de quinta dimensión se inició con los flashes solares, la llegada del Atlas 3I, al rescate de los Anunnaki detenidos en el planeta, y la gran “anormalidad” Shumann; seguida de una nueva energía que todos sentimos de diferentes maneras, pero; que está presente. Que ha llegado para quedarse, y que quienes la aprovechen estarán “funcionando y activados”.

Para hacerlo entendible, imaginemos lo siguiente:

El Universo que es el Creador Principal (nunca un ser humano o extraterrestre barbado o lampiño), invita a la Humanidad Entera, a una CENA ENERGÉTICA. La mesa está puesta, los alimentos servidos, los cubiertos a punto y las bebidas esperando su turno.    

Con uno de los impulsos solares, se abren las puertas del grandioso comedor, y hay puestos para todos los seres humanos. ¡¡Aquí es cuando comienza la fiesta, porque NADIE es OBLIGADO a entrar, y, si entra, no esta obligado a sentarse y, si se sienta, tampoco se le coerciona para que consuma los alimentos!! 

Cada uno de los pasos a dar, serán siempre voluntad TUYA y de nadie más. Aprovechas para saciarte, nutrirte, restaurarte, o; simplemente no te apetecen los manjares servidos, no se te vino en gana entrar y por último hiciste caso omiso de la invitación. En todos los casos, se respeta tu decisión.

Si aprovechas las Energía de la “cena”, te comienzas a respetar a ti mismo, aplicas la coherencia en cada uno de tus actos, dejas de sentirte el Juez supremo de tus congéneres,  te olvidas de la crítica, dejas los vicios y distracciones a un lado, (Distraer =  apartar, desviar, alejarte de ti mismo), y te concentras en ti dándote la misma cantidad de tiempo que le das a tu móvil, para meditar, respirar desde el corazón, amarte, aplicar; no, teorizar Los Valores de los demás, despertar tu entendimiento para recordar y entender que eres uno de los  Altos Dioses Vivientes, y actúas, sientes, piensas de una misma manera que son los elementos de la coherencia…

Sin siquiera darte cuenta, te encontrarás usufructuando las energías de la Nueva Tierra en Quinta Dimensión, con todos sus beneficios.

Fraternalmente,

 Jorge Enrique

sábado, 7 de febrero de 2026

EJERCICIOS PARA DESARROLLAR LA CONSCIENCIA


 EJERCICIOS PARA DESARROLLAR LA CONSCIENCIA

Maduración neurológica: El cerebro humano experimenta un desarrollo significativo desde el nacimiento hasta la edad adulta. Este proceso implica la mielinización de las neuronas, la sinaptogénesis (formación de conexiones neuronales) y la poda sináptica (eliminación de conexiones innecesarias). Estos cambios estructurales y funcionales son cruciales para el desarrollo de la conciencia.

Experiencia sensorial: La información sensorial que recibimos del mundo exterior juega un papel fundamental. A través de la vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto, el cerebro construye una representación del entorno y de nosotros mismos. La calidad y la variedad de las experiencias sensoriales influyen en la formación de la conciencia.

Interacción social: Las relaciones con otras personas son esenciales para el desarrollo de la conciencia. A través de la interacción social, aprendemos a comprender las emociones, las intenciones y las perspectivas de los demás. Esto nos permite desarrollar una "teoría de la mente", es decir, la capacidad de atribuir estados mentales a nosotros mismos y a los demás.

Lenguaje: El lenguaje es una herramienta poderosa para el pensamiento y la comunicación. Nos permite expresar ideas complejas, reflexionar sobre el pasado y el futuro, y compartir nuestras experiencias con los demás. El desarrollo del lenguaje está estrechamente relacionado con el desarrollo de la conciencia.

Emociones: Las emociones son componentes fundamentales de la experiencia humana. Nos proporcionan información sobre nuestro entorno y nos motivan a actuar. La capacidad de reconocer y regular las emociones propias y ajenas es un aspecto importante del desarrollo de la conciencia.

Atención: La atención es la capacidad de enfocar la mente en un estímulo o tarea específica. La atención selectiva nos permite filtrar la información irrelevante y concentrarnos en lo que es importante. La capacidad de controlar la atención es crucial para el aprendizaje, la memoria y la autorregulación.

Memoria: La memoria nos permite almacenar y recuperar información del pasado. La memoria autobiográfica, en particular, nos permite recordar nuestras experiencias personales y construir una narrativa de nuestra vida. La memoria es esencial para la continuidad de la conciencia y la sensación de identidad.

Estos son solo algunos de los parámetros clave que influyen en el desarrollo de la conciencia. La investigación en este campo es continua y cada vez se descubren más detalles sobre cómo funciona este proceso fascinante. ¿Hay algo más en lo que te pueda ayudar?

 

Algunos ejercicios para desarrollar la consciencia

Meditación de exploración corporal:

Acuéstate boca arriba con las piernas extendidas y los brazos a los lados, con las palmas hacia arriba.

Cierra los ojos y concéntrate en cada parte de tu cuerpo, desde los pies hasta la cabeza, sintiendo las sensaciones en cada área.

Comer con conciencia plena:

Elige un alimento y tómate tu tiempo para observarlo, olerlo y saborearlo.

Mastica lentamente y presta atención a las texturas y sabores, evitando distracciones como la televisión o el teléfono.

Respiración consciente:

Siéntate en un lugar tranquilo y cierra los ojos.

Concéntrate en tu respiración, sintiendo cómo el aire entra y sale de tu cuerpo. Si tu mente divaga, suavemente redirige tu atención a la respiración.

Caminar con conciencia plena:

Da un paseo, prestando atención a cada paso que das. Siente el contacto de tus pies con el suelo y observa tu entorno.

Nota los sonidos, olores y vistas a tu alrededor, manteniendo la atención en el momento presente.

Meditación de una palabra:

Elige una palabra que resuene contigo (como "paz" o "amor").

Siéntate en silencio y repite la palabra en tu mente, permitiendo que te ancle en el presente.

Ejercicio de atención a las emociones:

Tómate un momento para identificar y nombrar tus emociones actuales. Pregúntate qué las está provocando y cómo se sienten en tu cuerpo.

Esto te ayudará a desarrollar una mayor conciencia emocional.

Observación del entorno:

Dedica unos minutos a observar tu entorno. Nota los colores, las formas y los sonidos sin juzgar.

Esto puede ayudarte a estar más presente y consciente de lo que te rodea.

 

AQUÍ Y AHORA

La práctica del "Aquí y Ahora" es, en esencia, la conciencia plena. Es el núcleo de la atención plena.

Cuando te enfocas en el "Aquí y Ahora", estás intencionalmente dirigiendo tu atención al momento presente, sin juzgar ni analizar el pasado o preocuparte por el futuro. Esto implica:

Observar tus pensamientos y sentimientos: Notar lo que está pasando por tu mente sin quedar atrapado en ellos.

Prestar atención a tus sensaciones corporales: Sentir el contacto de tu cuerpo con el entorno, las sensaciones físicas, etc.

Ser consciente de tus sentidos: Notar lo que ves, oyes, hueles, saboreas y tocas en el momento presente.

Al practicar el "Aquí y Ahora", desarrollas una mayor conciencia de tus experiencias internas y externas, lo que te permite:

Reducir el estrés y la ansiedad: Al no preocuparte por el pasado o el futuro, te liberas de las preocupaciones innecesarias.

Mejorar tu enfoque y concentración: Al entrenar tu mente para estar en el presente, te vuelves más capaz de concentrarte en las tareas que realizas.

Aumentar tu autoconocimiento: Al observar tus pensamientos y sentimientos sin juzgar, te conoces mejor a ti mismo.

Disfrutar más de la vida: Al estar presente en el momento, puedes apreciar mejor las pequeñas cosas y disfrutar más de tus experiencias diarias.

La práctica del "aquí y ahora" es, en esencia, la conciencia plena. Son dos caras de la misma moneda.

Cuando te enfocas en el "aquí y ahora", estás entrenando tu mente para estar presente en el momento actual. Esto implica:

Prestar atención a tus sentidos: Observar lo que ves, oyes, hueles, saboreas y tocas en el momento presente.

Ser consciente de tus sensaciones corporales: Notar las sensaciones físicas en tu cuerpo, como la respiración, la temperatura, etc.

Observar tus pensamientos y emociones: Darse cuenta de lo que está pasando por tu mente sin juzgarlo ni quedar atrapado en ello.

Al practicar el "aquí y ahora", desarrollas una mayor conciencia de tus experiencias internas y externas, lo que te permite:

Reducir el estrés y la ansiedad: Al no preocuparte por el pasado o el futuro, te liberas de las preocupaciones innecesarias.

Mejorar tu enfoque y concentración: Al entrenar tu mente para estar en el presente, te vuelves más capaz de concentrarte en las tareas que realizas.

Aumentar tu autoconocimiento: Al observar tus pensamientos y sentimientos sin juzgar, te conoces mejor a ti mismo.

Disfrutar más de la vida: Al estar presente en el momento, puedes apreciar mejor las pequeñas cosas y disfrutar más de tus experiencias diarias.

En resumen, la práctica del "aquí y ahora" es una forma directa y efectiva de cultivar la conciencia plena. Es como entrenar tu mente para vivir plenamente en el presente.