La
clase se extendía en base a las preguntas que, como una especie de lluvia fina
caían sobre el maestro.
Este levantando
la voz y los brazos, conminó a sus discípulos a hacer silencio. “Atendedme
bien, con gusto responderé cada una de vuestras preguntas ordenadamente” “De lo
contrario” prosiguió, “Daremos por terminada nuestra reunión, ya que vuestro
ímpetu, no es sano”.
Se
escuchó una voz que decía; -Maestro
vuestra exposición me deja perplejo.- -Vivo desde hace 35 años en este planeta
y estaba convencido de que cuanto oigo, veo, siento, olfateo y palpo es mi
realidad.- -Cuanto he escuchado de ti esta noche, lo he entendido perfectamente
y estoy absolutamente seguro que mis compañeros también; sin embargo, vos
aseguráis que esto no es así, ¿Podrías explicarlo más detalladamente? 30 pares
de ojos se clavaron sobre el aludido que comenzó a hablar así: “Efectivamente
estás en lo cierto, de ninguna manera la vida es lo que tu crees que es, aunque
todo cuanto tu crees que es de terminada manera, así es a vuestra conciencia y
así percibiréis el mundo y cada una de sus manifestaciones, convirtiendo cada
experiencia propia, cada vivencia en una realidad que es únicamente válida para
ti y para nadie más”
Josh,
se arriesgó: -De tus palabras interpreto
maestro, que aunque todos los presentes escuchamos vuestra disertación, cada
uno tiene una interpretación distinta de lo dicho; si esto es así, ¿Cuándo será
posible comprendernos los unos a los otros dada nuestra divergencia mental?- El
maestro posó su benévola mirada sobre el más joven e inquieto discípulo
mientras respondía; “Dices bien Josh, la vida es una interpretación que cada
quien realiza”. “Cada acontecimiento, cada visión, cada experiencia aunque la
viváis colectivamente, tendrá un impacto, un valor y una connotación ligera,
mediana o, totalmente diferente de todos los demás” “En cuando a la segunda parte de tu
inquietud, deberé responderte que la única manera de lograr la comprensión y el
entendimiento entre el colectivo humano, es alcanzando vuestra propia madurez,
vuestro propio autodominio, siendo cada quien, consciente de su inconciente.”
“Entonces, serán innecesarios todos los esfuerzos, porque al haber completado ese
proceso, habréis unido automáticamente vuestras consciencias y alcanzado la
plenitud en conjunto como raza” “Se habrá cumplido el paradigma del centésimo
mono y todos seréis iguales a vuestros ojos, como lo sois ante el creador”.
El
muchacho replicó; -¿Qué fórmula aplicar cuando alguien nos hace enojar,
contradiciendo nuestros más sagrados principios y se atreve a señalar nuestras
faltas? -¿Cómo proceder, ante las críticas, burlas, actitudes y prepotencia de
nuestros familiares y amigos que son las que más nos duelen? ¿Como, por fin
maestro soportar los defectos de aquellos que nos rodean?- -¿De qué forma deberíamos proceder para
alcanzar la tan ansiada meta?- El
maestro, tomo un sorbo de agua, la oxigeno y la apuró en tragos cortitos, con
la mano hizo señas a Josh que se sentara y después de pasarse la misma mano por
el cabello, dijo; “Debo felicitarte por
la sabiduría contenida en tus interrogantes; muy a tu pesar, has expuesto en
llaga viva, la gran herida que a través de los siglos, no ha podido sanar la
humanidad, y, no ha podido; sanarla ¡porque no la ha visto! Y, al no verla
¿Cómo atenderla?”, prosiguió; “Necesitáis una “herramienta” muy especial para
lograr la meta: Interpretar debidamente las cosas, ya que la vida en todos sus
aspectos es como cada quien la interpreta” “Para empezar, deberéis saber que
aquello que os hace enojar, la contradicción, la acusación, ofensas,
prepotencias, defectos y todo cuanto ha enumerado vuestro compañero, no está en
aquellos que os rodean, si no; ¡EN VOSOTROS MISMOS!” “Entonces, habéis perdido
el número de años con que cada contáis,
esperando que quienes os rodean cambien, os comprendan y os amen, cuando la
iniciativa es únicamente vuestra”. “Vosotros debéis interpretar los valores
humanos, sentimentales, morales y espirituales en vosotros mismos y no en los
demás” “Notad ahora, como habéis interpretado erróneamente la magistral fórmula
para vivir y alcanzar el máximo grado de evolución”
“Os
aseguro que la vida no es cuestión de conocimientos, valores académicos,
instrucciones metafísicas y todas aquellas arandelas creadas por hombres para
los hombres” “Aprended a interpretar y
todo se habrá alcanzado” La hoguera se apagó y con ella, las palabras del
anciano.
Fraternalmente,
Jorge
Enrique

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