Porque
teniendo la razón, nunca la reclaman. Saben que la Mayoría es la que manda y
punto. De forma tal que, más cuerda será
su sin razón en la medida que carezcan de ella.
De echo, pertenecer a la minoría, ya es una locura.
Uno de esos amados Locos -con mayúscula-, se
atrevió a exponer una de las más grandes locuras -gracias a Dios solo es
eso-. Que Los sentimientos y las
Emociones de los hijos de los dioses eran propios. ¡Propios!!
Iteramos, se atrevió a asegurar que cada quien es dueño de cada una de
estos y de aquellas y, lo que es peor, afirmó que cada quien al ser dueño de
cada cual, es decir de cada emoción o sentimiento, puede en virtud de tal
propiedad negarse a sentirlo, limitarlo, dosificarlo o ser víctima de aquel en
la medida que al hijo o hija de los dioses le venga en gana. Igualmente aseguraba que en la medida que una
persona -hija de los dioses-, establece parámetros sentimentales y emocionales
dentro del menos común de todos los sentidos, que es el sentido común, esta
hija o hijo de... los dioses, se conocería
a sí misma y al conocerse, se
haría dueña de ella misma y por tanto
sería dueña de los demás y de su destino.
Dio
en llamar el loco aquel a tamaños desatinos, Inteligencia Emocional y Madurez,
respectivamente.
La
humanidad y sus Sabios rasgaron sus vestiduras, mesaron sus barbas y como es
costumbre en estos casos, pidieron la cabeza y otros apéndices del atrevido
loco que se atrevía a imputar a sus divinidades, responsabilidad absoluta por
sus sentires; e inmediatamente, pidieron se sometiera a
juicio al orate, y, que fuera castigado sin remisión! Así se procedió y antes de dictar sentencia,
decidió escuchar -por lo menos ella lo hace- las sinrazones del loco; el orate
en cuestión que ante la presión que es fácil imaginar a que estaba sometido,
más orate que nunca se expresó de la siguiente manera:
“En
primera instancia, solicito comedidamente a usías que me permitan exponer mis
teorías -que nunca han sido otra cosa-, hasta que guarde silencio. De ésta manera, podremos según las supuestas normas
de la comunicación; entendernos, aunque para lograrlo, será absolutamente
necesario que cada uno de los presentes en ésta sala, tenga entendimiento”. “Entrando en materia, debemos reconocer a
nuestro pesar que cada uno de nuestros sentimientos y emociones, son propiedad
absoluta de cada persona”. “Como lo son también el sudor, los orines y la
caca”. “Es muy posible que ninguno de
los propietarios en cuestión, guste del olor de sus emanaciones y excreciones,
pero; son suyas, gústele o no”. “También queda claro que, la persona que es
apremiada por una emergencia biológica, puede contenerla hasta encontrarse en
el lugar y las circunstancias apropiadas o, hacerse en los pantalones, según
sea su decisión”. “Misma mecánica podría
aplicar al sudor; si no quiere sudar; no camina rápido, no corre, no se agita y
punto.”
“Creo
o, me atrevo a creer que hasta aquí estoy más o menos de acuerdo con los concurrentes”. “La similitud entre las prenombradas
emanaciones, excreciones y los sentimientos y emociones es asombrosa “Ambas provienen del interior
del Ser y pueden ser controladas por la voluntad del individuo que las
emana. Por lo tanto, para una persona,
con una mediana fuerza de voluntad -la misma que se aplica para las necesidades
fisiológicas- podrá controlar una emoción o un sentimiento, a cambio de caer de
lleno en el torbellino de aquellas”.
“Por otra parte, se deberá tener en cuenta aquello de la propiedad; y
paso a explicarlo:”“Si la humanidad es dueña de estos, como hasta ahora estamos
de acuerdo, lo estaremos también en que serán ellos y solo ellos quienes los
manejen u operen a voluntad”. “No podríamos
decir a una de estas divinidades, ¡ama a aquel o a aquella! Y éste procedería a
encadenar su corazón automáticamente ¿verdad?”
“Y,
hasta aquí reverendos (¿?), nuestros acuerdos y la aparente cordura de mis
palabras” “Porque, siendo vuestros sentimientos y emociones, sólo vuestros
¿Quién os ordena a que sintáis dolor o lástima por vosotros mismos y lo
traduzcáis en imposiciones de tercera persona”? “Dicho de otra manera, ¿Porqué
puede ser culpable alguien de los dolores o amarguras de vosotros si sólo
vosotros os permitís sentir? ¿Por qué insistís en la pretensión de que sois santos?”
“¿No
podríais simplemente entender que canalizando vuestras emociones y
sentimientos, podríais ser completamente felices sin cargar con vuestras
debilidades y victimismo?” “¿Por qué pretendéis creer y hasta os llegáis a
convencer de que vuestros sufrimientos son ocasionados por terceras personas,
cuando sólo los engendráis y los manifestáis vosotros para vosotros?” “¿Porqué
os cuesta daros cuenta que habéis sido, sois y seréis víctimas de vuestros
propios creaciones o engendros?” “Para
evitaros la molestia de entender, razonar o, responder mis cuestionamientos,
habéis culpado, culpáis y culparéis a terceros y así podréis odiar, sentir
rencor y venganza por alguien, validando una especie de vendetta o reivindicación
para poder curar las heridas infligidas por vosotros mismos”.
“A
más de ello, cuando una persona cuenta con la inteligencia emocional, la fuerza
de voluntad o la madurez suficiente, ¡domina sus emociones y sentimientos!, es
automáticamente acusado de poseer un corazón de hierro, hielo, o piedra. Ser
de otro planeta y otras imbecilidades semejantes, pero, que contentan a
las ovejas hijas de los dioses de otrora tiempos.” “¡Ciegos porque no queréis ver!! ¡Ilusos!!”
“¡Mentirosos al cubo, porque creéis en vuestros propios engaños!!”
“¡Hipócritas!!” “¡Dadme el veneno, entregadme la cicuta como al gran maestro en
pretéritos tiempos y permitidme con honor, desaparecer de vuestra farsa!!”. . .
Amen.
Fraternalmente,
Jorge
Enrique

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