sábado, 19 de noviembre de 2016

AMO A LOS LOCOS

Porque teniendo la razón, nunca la reclaman. Saben que la Mayoría es la que manda y punto.  De forma tal que, más cuerda será su sin razón en la medida que carezcan de ella.  De echo, pertenecer a la minoría, ya es una locura.


Uno de esos amados Locos -con mayúscula-, se atrevió a exponer una de las más grandes locuras -gracias a Dios solo es eso-.  Que Los sentimientos y las Emociones de los hijos de los dioses eran propios.  ¡Propios!!  Iteramos, se atrevió a asegurar que cada quien es dueño de cada una de estos y de aquellas y, lo que es peor, afirmó que cada quien al ser dueño de cada cual, es decir de cada emoción o sentimiento, puede en virtud de tal propiedad negarse a sentirlo, limitarlo, dosificarlo o ser víctima de aquel en la medida que al hijo o hija de los dioses le venga en gana.  Igualmente aseguraba que en la medida que una persona -hija de los dioses-, establece parámetros sentimentales y emocionales dentro del menos común de todos los sentidos, que es el sentido común, esta hija o hijo de... los dioses,  se  conocería  a  sí misma y al conocerse, se haría dueña de ella misma y  por tanto sería dueña de los demás y de su destino.

Dio en llamar el loco aquel a tamaños desatinos, Inteligencia Emocional y Madurez, respectivamente.

La humanidad y sus Sabios rasgaron sus vestiduras, mesaron sus barbas y como es costumbre en estos casos, pidieron la cabeza y otros apéndices del atrevido loco que se atrevía a imputar a sus divinidades, responsabilidad absoluta por sus sentires; e inmediatamente, pidieron se sometiera  a  juicio al orate, y, que fuera castigado sin remisión!   Así se procedió y antes de dictar sentencia, decidió escuchar -por lo menos ella lo hace- las sinrazones del loco; el orate en cuestión que ante la presión que es fácil imaginar a que estaba sometido, más orate que nunca se expresó de la siguiente manera:

“En primera instancia, solicito comedidamente a usías que me permitan exponer mis teorías -que nunca han sido otra cosa-, hasta que guarde silencio. De ésta  manera, podremos según las supuestas normas de la comunicación; entendernos, aunque para lograrlo, será absolutamente necesario que cada uno de los presentes en ésta sala, tenga entendimiento”.  “Entrando en materia, debemos reconocer a nuestro pesar que cada uno de nuestros sentimientos y emociones, son propiedad absoluta de cada persona”. “Como lo son también el sudor, los orines y la caca”.  “Es muy posible que ninguno de los propietarios en cuestión, guste del olor de sus emanaciones y excreciones, pero; son suyas, gústele o no”. “También queda claro que, la persona que es apremiada por una emergencia biológica, puede contenerla hasta encontrarse en el lugar y las circunstancias apropiadas o, hacerse en los pantalones, según sea su decisión”.  “Misma mecánica podría aplicar al sudor; si no quiere sudar; no camina rápido, no corre, no se agita y punto.”

“Creo o, me atrevo a creer que hasta aquí estoy más o menos de acuerdo con los concurrentes”.   “La similitud entre las prenombradas emanaciones, excreciones y los sentimientos y emociones  es asombrosa “Ambas provienen del interior del Ser y pueden ser controladas por la voluntad del individuo que las emana.  Por lo tanto, para una persona, con una mediana fuerza de voluntad -la misma que se aplica para las necesidades fisiológicas- podrá controlar una emoción o un sentimiento, a cambio de caer de lleno en el torbellino de aquellas”.  “Por otra parte, se deberá tener en cuenta aquello de la propiedad; y paso a explicarlo:”“Si la humanidad es dueña de estos, como hasta ahora estamos de acuerdo, lo estaremos también en que serán ellos y solo ellos quienes los manejen u operen a voluntad”.  “No podríamos decir a una de estas divinidades, ¡ama a aquel o a aquella! Y éste procedería a encadenar su corazón automáticamente ¿verdad?”
“Y, hasta aquí reverendos (¿?), nuestros acuerdos y la aparente cordura de mis palabras” “Porque, siendo vuestros sentimientos y emociones, sólo vuestros ¿Quién os ordena a que sintáis dolor o lástima por vosotros mismos y lo traduzcáis en imposiciones de tercera persona”? “Dicho de otra manera, ¿Porqué puede ser culpable alguien de los dolores o amarguras de vosotros si sólo vosotros os permitís sentir? ¿Por qué insistís en la pretensión de que  sois santos?”

“¿No podríais simplemente entender que canalizando vuestras emociones y sentimientos, podríais ser completamente felices sin cargar con vuestras debilidades y victimismo?” “¿Por qué pretendéis creer y hasta os llegáis a convencer de que vuestros sufrimientos son ocasionados por terceras personas, cuando sólo los engendráis y los manifestáis vosotros para vosotros?” “¿Porqué os cuesta daros cuenta que habéis sido, sois y seréis víctimas de vuestros propios creaciones o engendros?”   “Para evitaros la molestia de entender, razonar o, responder mis cuestionamientos, habéis culpado, culpáis y culparéis a terceros y así podréis odiar, sentir rencor y venganza por alguien, validando una especie de vendetta o reivindicación para poder curar las heridas infligidas por vosotros mismos”. 

“A más de ello, cuando una persona cuenta con la inteligencia emocional, la fuerza de voluntad o la madurez suficiente, ¡domina sus emociones y sentimientos!, es automáticamente acusado de poseer un corazón de hierro, hielo,  o piedra. Ser  de otro planeta y otras imbecilidades semejantes, pero, que contentan a las ovejas hijas de los dioses de otrora tiempos.”  “¡Ciegos porque no queréis ver!! ¡Ilusos!!” “¡Mentirosos al cubo, porque creéis en vuestros propios engaños!!” “¡Hipócritas!!” “¡Dadme el veneno, entregadme la cicuta como al gran maestro en pretéritos tiempos y permitidme con honor, desaparecer de vuestra farsa!!”. . .
Amen.

Fraternalmente,

Jorge Enrique














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