sábado, 19 de noviembre de 2016

EL AGUA


La caminata por las montañas había hecho su efecto en la dinámica y fuerza del grupo.


Caminaban lentamente y sólo con mirarlos se notaban simplemente agotados. Al descubrir el manantial de agua, su motivación les dotó de nuevas energías y los chicos apuraron el paso, dejando al Maestro rezagado con una sonrisa en los labios. Saciaros la sed, vertieron el preciado líquido en sus cabezas y unos cuantos minutos después, estaban relajados y predispuestos a continuar la marcha.

-Maestro, ¿Por qué unos cuantos sorbos de agua, pueden restaurar el cuerpo de la fatiga y el cansancio? ¿Por qué saliendo tan pura de las montañas, puede llegar a contaminarse? ¿Que propiedades tiene el agua y en algún momento podría llegar a causarnos daño? -Y, por último Señor Preguntó Josh, por qué unas aguas permanecen puras y otras están totalmente contaminadas?

El anciano miró reflexivamente al muchacho, respiró profundo, hizo señas al grupo de que tomaran asiento y se expresó de la siguiente manera:
El Dr. Masaru Emoto demostró fehacientemente que el agua es uno de los mayores receptores de vibraciones en el planeta; y, como influye en ella un simple papel escrito con una frase positiva o negativa. Como lo podrán ver en estas fotografías, aportó cientos de pruebas y efectuó rituales con monjes budistas, sacerdotes y otras personas, a fin de demostrar al público en general, como el agua puede ser purificada o corrompida  a través de una sutil vibración.

La gente copio y pego de forma viral las hermosas fotografías del agua bendecida, purificada, potenciada, pero; como siempre, no ENTENDIÓ EL MENSAJE. Se quedó en el ¡Que bonitooooo! Y punto.

¿Qué es lo que tendríamos que entender  maestro? Preguntó Josh. 
“¡Que el planeta entero es agua!” “¡Que nosotros somos 90% agua!” Tronó el maestro. “Y que todas las nocivas vibraciones originadas por el ser humano se impregnan en las aguas de los mares, ríos, lagos, fuentes y, en el mismo ser en particular, llegando a corromper sus propias aguas, para luego preguntarse con cara de inocentes, ¿porque me enfermo?, ¿Por que los maremotos, temblores, terremotos? “E incluso, os puedo asegurar que después de conocer lo dicho en este recinto natural, lo tomarán como leyenda, fábula o mito” “Porque en todo caso, ¡los demás son los culpables!”
“Y… creedme que se les concederá la inocencia que reclaman, pero nadie los sustraerá de las experiencias que tienen que vivir para entender y reparar sus innumerables faltas contra ellos mismos y contra la naturaleza”

“Por último, os recomiendo recordar la frase vertida por un espectador de las fotos de Emoto en una de las paradas del metro, cuando vio la reacción o el daño causado a el agua por la palabra te odio” “Si esto ocasiona en el agua contenida en una botella, ¿cuanto daño ocasionará en nosotros que somos 90% agua?”  

Fraternalmente,

Jorge Enrique





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