jueves, 15 de diciembre de 2016

CUESTIÓN DE VALORES

Los ruidos de gente acercándose llamaron su atención. Vio venir un grupo de personas precedidas por el anciano de la aldea y un hombre que, con paso majestuoso, caminaba junto a él...


Pensó que aquello no le competía, y volvió a lo suyo, que normalmente era no hacer nada -según los demás-.  Pero, alguien pronunciaba su nombre en voz alta, Josh!!! Josh!!! Gritaba el anciano mientras llegaba hasta él; ¡Reverencia al maestro que nos honra con su visita y pide que le guíes por la región! Cansinamente se puso de pie, hizo una pequeña venía con la cabeza al anciano y, mirando de frente al hombre que llamaban maestro, preguntó “¿Por qué quiere vuestra persona recorrer esta peligrosa región?”, el maestro mirando fijamente a los ojos del guía, respondió, -Por asuntos que competen a la humanidad y que de nada serviría explicártelos-  “Si quisieras intentarlo...”, replicó el joven; el maestro con el rostro alterado y alzando la voz replicó; -¿Sabes algo de Tai-chi, Yoga, Reiki, meditación o metafísica?-, Sin pensarlo, el joven respondió que no, entonces el maestro levantando la voz para que todo el grupo oyera dijo sentenciosamente: -¡¿Sabías que por ignorar estas   disciplinas mistificantes, has perdido la mitad de tu vida?!-  El joven hundió la cabeza entre sus hombros, sintiéndose por primera vez, menos de lo que pensaba que era. Un maestro, acababa de mostrarle con meridiana claridad  lo poco que sabía del arte de vivir y esta verdad, genero cierto desconsuelo en lo profundo de su ser. Se limpió el lugar, se levantó la tienda del maestro -que era el único que tenía- y cobijados por una miríada de rutilantes estrellas, concibieron el reparador sueño.

Al rayar el alba, el joven estaba dispuesto para la marcha y caminaba por los alrededores del improvisado campamento, haciendo sonar las hojas secas de los árboles, una voz ronca y estruendosa salió de la tienda… -¡Deja de hacer ruido y respeta el sueño ajeno muchacho!- Frenó en seco, allí mismo, se acuclilló con el máximo de cuidado y se puso a pensar, porque no pensaba en nada cuando intentaba pensar.  A las ocho, apareció el visitante lujosamente vestido y pidió que se le sirviera el desayuno.  El anciano que se desvivía por servirlo, ordenó a la improvisada comitiva que fuera servido el señor y, mientras este consumía la ración de un día para aldea, sus acompañantes desayunaban con una manzana, que comían masticando lentamente…

Se despidieron de la gente que cargaba como mula al guía, con los efectos personales del maestro; e iniciaron la penosa marcha. Penosa para el joven que no estaba acostumbrado a cargar ni siquiera sus propias penas porque carecía de ellas y para el maestro, porque nunca había caminado en subida tan largo y escarpado trecho, por sitios en donde la huella del hombre aún no había marcado el sendero que conduce a alguna parte.  A medio día fatigados por  el ascenso y el calor solar del que el maestro renegaba y Josh disfrutaba, alcanzaron la cumbre, desde donde se contemplaba un majestuoso paisaje. Miles de árboles creciendo a discreción, unos más grades que otros, pequeños valles cercados como fortalezas por aquellos y, en el fondo, un caudaloso y serpenteante río. “Mira que bello panorama maestro” comentó el guía, este revolviéndose nervioso debajo de su parasol, espetó; -¡Dame agua mozo y olvídate del paisaje!-, velozmente el joven cumplió la orden y, mientras bebían ambos, el maestro preguntó: -¿Cuantos metros de altura sobre el nivel del mar tiene esta montaña?-, Josh sorprendido replicó, “¿metros?” “¿nivel del mar?” “¿qué cosas son estas maestro?”. El maestro lo miró despectivamente mientras le preguntaba -¿Ignoras acaso la geografía y la matemática muchacho?-, el joven avergonzado miró al sabio mientras alzaba los hombros a manera de explicación. El visitante elevó su voz -Pero; ¡¿cómo es posible, muchacho que ignores las cosas básicas de la vida?!- -Haz de saber- prosiguió el científico, -¡que has perdido la tercera parte de tu vida  al ignorar estas materias!- Josh quedó petrificado.  Por ignorar el misticismo, había perdido la mitad de su vida y, ahora la tercera parte por no saber esas dos “cosas” que nombraba el sabio… “Tal vez he vivido en vano” reflexionó.  El llamado del maestro pidiendo su almuerzo le saco de su abstracción y voló a servir a tan sabio ser, con la máxima prolijidad. Consumieron su ración cada uno, a saber: el sabio su banquete y el ignorante su manzana…

Reiniciaron la marcha, mientras caminaban, Josh respondía con monosílabos las explicaciones del maestro respecto a cuanto botánica, entomología, flora y fauna se refería, su ignorancia le agobiaba…


Después de varios días de marcha, un majestuoso y caudaloso río apareció ante ellos. “Para llegar a las minas maestro, tenemos que atravesar el río en balsa” dijo el joven.  -¡Pues a toda prisa, no puedo esperar, el tiempo no se puede perder por nada del mundo, es el tesoro más valioso de la vida!- replicó el sabio.  Casi en un abrir y cerrar de ojos, una imponente balsa fabricada por el guía flotaba sobre las aguas, meciéndose al vaivén de las olas, con todos los efectos del científico-sabio y maestro a bordo.  Subieron a ella e iniciaron la travesía.  De pronto, un enorme tronco arrastrado por la poderosa corriente  golpeó fatalmente la balsa, los maderos crujieron y la inercia -asunto físico que por supuesto también desconocía nuestro guía- los lanzó violentamente al agua. Josh, partió hacia la orilla nadando con la pericia y velocidad de un pez, llegando a ella, escuchó la voz del maestro que el ruido de las aguas intentaba opacar… -¡AUXILIO, SOCORRO, BUEN HOMBRE AYUDAMEEE!!! 


Josh, midió sus fuerzas y comprendió que cualquier intento de salvar al sabio representaría la muerte de ambos, entonces poniendo sus manos como bocina, gritó con todas sus fuerzas “¡Nadaaaaa maestroooooo!” -¡No se nadaaarrrr!_ respondió el sabio. El guía razonó sólo un segundo la imposibilidad del rescate, entonces; gritó; “¡Maestro, pues ahí perdió usted toodaa su vidaaa!”...   


Fraternalmente,


Jorge Enrique
            

1 comentario:

  1. aveces...el sentirnos ignorantes...nos hace creer que somos poca cosa ...pero hay otras cosas ke tambien deberi'amos saber,,,como salvar nuestras vidas....¡¡.


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