Extraño título para un post
de Facebook y más aún para el intelectual, el pensador y el crítico, pero; ¡me
reitero en él! Veamos por qué.
Entendemos que cualquier
clase de malestar, (léase molestia, fastidio, incomodidad tedio, embarazo,
desazón, disgusto) originado en nuestro particular mundo, es un ataque exterior
que atenta contra nuestro equilibrio emocional, paz interior y armonía general;
partiendo de un individuo o individuos
que con sus actitudes, palabras, gustos, fallas, ignorancia, vicios, costumbres,
miradas, gestos y demás, hieren nuestra susceptibilidad, buen juicio, sanas
costumbres, responsabilidad, honor y dignidad.
Así se ha entendido, así se
entiende, pero; es tiempo de que se deje de entender esta falacia. Nosotros mismos y NADIE más que nosotros
mismos, escogemos sentir o resentir todo cuanto está descripto con
anterioridad. Somos los únicos creadores
de nuestro MAL ESTAR. Decidimos en
arrebato, determinar que esta o aquella situación nos hace sentir de
determinada manera, pero; NO ES ASÍ.
Invito a todas-todos ustedes a visitar al psiquiatra, psicólogo,
neurólogo e investigar por cuenta propia, quien es el único generador (mal llamado
culpable), de la irritabilidad, re sentimiento (volver a sentir aquello que ya
sintió una vez y le hizo daño), mal estar.
Ese malestar se traduce en cientos de pequeños malestares que se
diseminan por todo el sistema nervioso, invade nuestra psiquis y termina por
explotar en una gradación mínima pero consistente, durable y altamente
desagradable, o en un grado extremo de explosividad que al detonar arrasa cuanto
existe a su alrededor, terminando en una depresión en la que podrá ver ya en
última instancia que cuanto hizo y deshizo fue una chiquillada, una pataleta,
un ataque de infantilismo, en el que arrastró a ¡cuánta persona habita en se área de influencia!
Con un pequeño grado de
madurez, pudo haber escogido otro tipo de sentimiento, escape o emoción no
atentatoria contra las relaciones contraídas, ni contra su propia salud. El berrinche, el arrebato, el furor, así como
el amor, el perdón, la responsabilidad emocional, ¡¡son optativos!! NADIE nos
obliga a escoger que sentir, o re sentir, Nadie nos impulsa a lanzarnos al
abismo del odio, la mordacidad y la gélida indiferencia contra los sentimientos
ajenos o de quienes amamos. Podemos pensar, utilizar el uso de la razón para
optar, para demostrarnos a nosotros mismos que en algún grado existen dentro
nuestro, el AUTORRESPETO la AUTOESTIMA y
el principio de LEALTAD con nosotros mismos y, que ni nosotros ni a quienes
escogimos como blanco para nuestros misiles, ¡merecen el trato que nos-les
dimos!
Esta es la razón (el
principio vibratorio), de que a pesar de querer fingir nuestro estado emocional,
asegurar y perjurar de que no estamos alterado y no nos pasa nada; nuestros
familiares, interlocutores, compañeros, conocidos y desconocidos SABEN que tenemos
un malestar creado por nosotros mismos, al permitir que una emoción nos maneje a su
antojo.
Fraternalmente,
Jorge Enrique

No hay comentarios:
Publicar un comentario