sábado, 25 de marzo de 2017

CREANDO EL MALESTAR.-



Extraño título para un post de Facebook y más aún para el intelectual, el pensador y el crítico, pero; ¡me reitero en él! Veamos por qué.

Entendemos que cualquier clase de malestar, (léase molestia, fastidio, incomodidad tedio, embarazo, desazón, disgusto) originado en nuestro particular mundo, es un ataque exterior que atenta contra nuestro equilibrio emocional, paz interior y armonía general; partiendo de  un individuo o individuos que con sus actitudes, palabras, gustos, fallas, ignorancia, vicios, costumbres, miradas, gestos y demás, hieren nuestra susceptibilidad, buen juicio, sanas costumbres, responsabilidad, honor y dignidad.

Así se ha entendido, así se entiende, pero; es tiempo de que se deje de entender esta falacia.  Nosotros mismos y NADIE más que nosotros mismos, escogemos sentir o resentir todo cuanto está descripto con anterioridad.  Somos los únicos creadores de nuestro MAL ESTAR.  Decidimos en arrebato, determinar que esta o aquella situación nos hace sentir de determinada manera, pero; NO ES ASÍ.  Invito a todas-todos ustedes a visitar al psiquiatra, psicólogo, neurólogo e investigar por cuenta propia, quien es el único generador (mal llamado culpable), de la irritabilidad, re sentimiento (volver a sentir aquello que ya sintió una vez y le hizo daño), mal estar.  Ese malestar se traduce en cientos de pequeños malestares que se diseminan por todo el sistema nervioso, invade nuestra psiquis y termina por explotar en una gradación mínima pero consistente, durable y altamente desagradable, o en un grado extremo de explosividad que al detonar arrasa cuanto existe a su alrededor, terminando en una depresión en la que podrá ver ya en última instancia que cuanto hizo y deshizo fue una chiquillada, una pataleta, un ataque de infantilismo, en el que arrastró a ¡cuánta persona habita en  se área de influencia!

Con un pequeño grado de madurez, pudo haber escogido otro tipo de sentimiento, escape o emoción no atentatoria contra las relaciones contraídas, ni contra su propia salud.  El berrinche, el arrebato, el furor, así como el amor, el perdón, la responsabilidad emocional, ¡¡son optativos!! NADIE nos obliga a escoger que sentir, o re sentir, Nadie nos impulsa a lanzarnos al abismo del odio, la mordacidad y la gélida indiferencia contra los sentimientos ajenos o de quienes amamos. Podemos pensar, utilizar el uso de la razón para optar, para demostrarnos a nosotros mismos que en algún grado existen dentro nuestro, el AUTORRESPETO  la AUTOESTIMA y el principio de LEALTAD con nosotros mismos y, que ni nosotros ni a quienes escogimos como blanco para nuestros misiles, ¡merecen el trato que nos-les dimos! 

Sobre el planeta Tierra, la humanidad es la única dotada del uso de la razón, tratemos de usarla la próxima vez  y experimentemos que el más grande de los aparentes agravios, se puede resolver y aplacar, usando con responsabilidad los principios de generación de armonía, paz y amor, en primera instancia CON NOSOTROS MISMOS y en última instancia, sólo en última instancia, ¡con los demás!. A sabiendas que nuestra actitud se refleja instantáneamente a las personas que nos rodean por el principio de vibración, casi no se hace necesario el expresarlo a los demás.

Esta es la razón (el principio vibratorio), de que a pesar de querer fingir nuestro estado emocional, asegurar y perjurar de que no estamos alterado y no nos pasa nada; nuestros familiares, interlocutores, compañeros, conocidos y desconocidos SABEN que tenemos un malestar creado por nosotros mismos, al  permitir que una emoción nos maneje a su antojo.    

Fraternalmente,

Jorge Enrique

   

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