martes, 9 de mayo de 2017

REENCARNACIÓN ¿MITO O REALIDAD?



Otrora tiempos, existían escuelas iniciáticas de alto valor, entre las que se difundía el día de la sagrada iniciación de los adeptos que alcanzaban dicha honra después de haber superado todas las duras pruebas, de vencer todas las tentaciones y absorber completamente el conocimiento y la sabiduría impartidas; el ¡Gran conocimiento! ¡La gran Verdad! No pronunciada antes, porque se debía alcanzar ese estatus de Mago, Maestro, Iluminado.  Aplicar a rajatablas los principios de Saber, Osar, Callar y haber aprendido la humildad y el Amor incondicional por la humanidad entera.

Entendiendo ¡por fin! que el término incondicional significa, no condicionar el comportamiento, forma de pensar o ser de las personas con las que interactúas, desde tu punto de vista; porque aquello sería juzgar o pretender que todos los seres fueran exactamente iguales.  El respeto absoluto por su libre albedrío, aunque no sea de nuestro agrado es la ley a la que nos somete la Incondicionalidad.  No es desde ningún punto de vista tener que soportar, aguantar, resistir el mal comportamiento de los demás; porque si fuere así, los enfrentamientos entre El Cristo y los sacerdotes, los fariseos y los publicanos (razón de su asesinato) no hubieran tenido razón.

En aquellos verdaderos Templos del saber se destacaba que el espíritu es el inmortal y, aquella información y conocimiento era dada en las escuelas espiritualistas de otrora tiempos en la gran ceremonia mencionada con anterioridad; La Iniciación, tanto en las escuelas egipcias como en las griegas llevaban a cabo este sagrado ritual.  Entre los adeptos iniciados estuvieron, Hermes, Krishna, Rama, Orfeo, Pitágoras, Platón, Zoroastro, Buda y el mismo nazareno en la escuela Esenia a orillas del mar muerto.

Y…, ¿Cuál sagrado conocimiento era aquel, tan celosamente guardado? Preguntarán ustedes, La Reencarnación es la respuesta.  El conocimiento de que dentro del cuerpo absolutamente finito y mortal, residía el ¡alma inmortal!  Que, la cadena de vidas sucesivas era el método perfecto para evolucionar y poder aprender, una a la vez, las diferentes y variadas experiencias de la vida mortal.  Que esas experiencias, nutrían el Alma, la fortalecían y este medio único era el sistema perfecto para evolucionar.  Para, después de una involución total, regresar al Padre en el mismo estado de pureza con que Él nos creara, para lo cual, como sólo pueden comprender las almas avanzadas, era y es imposible alcanzar en una sola vida terrestre.

Reencarnamos, Brian Weiss, Michael Newton, Aurelio Mejía, Morris Netherton, Joel Whitton, Edith Fiore, nos hablan científicamente sobre el tema.  Al reencarnar, traemos desde esas otras vidas, los dejavu de los que tanto se habla.  Recuerdos, conocimientos técnicos, científicos, humanos, prácticos, radican en nuestro cerebro sin haberlos adquirido en esta vida y nos sirven perfectamente para vivir y sobrevivir en determinadas circunstancias.  La madurez y la frecuencia del Amor incondicional, sólo llegan a nosotros cuando hemos alcanzado el grado de evolución adecuado.  La práctica del Respeto a los bienes, ideas, pensamientos, actitudes, posesiones, y cónyuges ajenos, son reglas aplicadas por las personas evolucionadas, los demás demuestran con su irracionalidad e instintos primarios, su naturaleza animal en acción.   ¡Y lo afirmado es una segunda regla!   

En definitiva, cuando hablamos de la Reencarnación nos referimos expresamente a esto. Un espíritu inmortal que vuelve a reingresar a la vida física.  Vale la pena recordar a mis amigas y amigos que, Resurrección significa exactamente lo mismo Volver a la vida. 

Fraternalmente,

Jorge Enrique


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