Los seres que habitan en los mundos ingrávidos y sutiles, se comunican
telepáticamente y tienen abierta su intuición, por lo que no son necesarias las
palabras, las preguntas ni las inquietudes respecto a los demás. Todos saben cómo piensan, sienten y perciben
quienes les rodean y pueden decodificar lo que cada quien siente o expresa
sentimentalmente hablando por el otro.
Sin embargo en el mundo de tercera dimensión donde los parámetros siguen
siendo largo, ancho y alto; nuestros sentidos se proyectan hacia afuera, eso
complica el asunto en grado sumo y el refrán lo corrobora “caras vemos,
corazones no sabemos”.
Los humanos inventaron palabras de ternura, requiebros, piropos que
alagan las emociones, sentimientos o el ego de las personas a quien se dirigen
y, muchas de esas personas necesitan de la motivación que le generan el
contenido de esas palabras. Se nos aconseja que obremos con madurez y solicitemos
lo que necesitamos. Un post famoso del facebook que dice: “Cuando desees
un abrazo, requiérelo, cuando desees un beso solicítalo, cuando deseas una
palabra tierna pídela” sin embargo, en ocasiones nos topamos con personas que
alegan que las palabras no transportan amor, amistad o ternura, que los hechos
y sólo los hechos pueden demostrar que se está aportando en esas áreas, que las
palabras son inútiles y se las lleva el viento.
Teniendo en cuenta la fragilidad interior del ser humano, es probable
que el contenido de esos abrazos, besos palabras, llenen uno o varios
recipientes emocionales o sentimentales de la persona en cuestión (a final de
cuentas todos somos niños por dentro) y, al no obtenerlos de quien los
solicita, se vea inclinado o necesitado a buscar fuera lo que pensó tener
dentro. Por eso es que sostengo que a
nadie le roban al amigo, el socio o a la pareja, simplemente cada quien se
encarga de alejar a esos seres que una vez, fueron importantes en su vida y que
el tráfago de sus emociones le impide ver lo equivocado de su actitud.
La humanidad es eminentemente social y por ende la comunicación a
través de las palabras orales o escritas es el único medio para hacer saber a
nuestros hijos, familiares y cónyuges, que les amamos, que nos preocupamos por
ellos, que nos interesan. En definitiva, si no damos, hacemos o decimos lo que
nos solicitan, es ¡porque no nos viene en gana! Ojo... con esa actitud, lo
único que logramos es meter en el congelador nuestras relaciones y a la larga
nos afectará a nosotros mismos; creando espacios insalvables entre nosotros y
las personas que nos rodean. Si pudiéramos decir que no contamos con ese tipo
de actitudes, palabras o sensibilidad, nos escaparíamos con facilidad de la
responsabilidad del hecho, pero; casi cotidianamente se nos escucha hablando
con las plantas, los animales, los niños y ¡hasta con los insectos! con las más
tiernas expresiones, lo cual echa por tierra nuestros argumentos
“defensivos”. En definitiva existe otro
refrán que viene a cuento “En vida hermano, en vida”. Me nacen dos interrogantes que espero el
lector lectora tengan a bien orientarme: ¿En vida debo dar lo que me solicitan
y también lo que no, para no tener después cargos de consciencia? O, ¿En vida
debo procurarme yo lo que necesito, deseo y sueño en el lugar que lo pueda
obtener?
Fraternalmente,
Jorge Enrique

No hay comentarios:
Publicar un comentario