Josh, contaba con 12 años, las personas
de la aldea admiraban que siempre
anduviera con un libro en la mano, debajo de la axila o en su bolsillo.
Uno de estos buenos días. Sabía que todos los días son buenos pero que
la gente los califica según su criterio y la forma como ellos mismos los han
vivido, si lo hacen mal, pues el día resulta el culpable y… todos
contentos. Ese día en particular, el
chico se detenía junto a cada persona y la miraba de hito en hito, se rascaba
la cabeza y hacía lo mismo con la siguiente, hasta el cansancio. Ese martes
-también sabía que todos los días eran iguales pero que los hombres los habían
etiquetado, o según ellos, puesto un orden para hacer coherente algo que
llamaron “semana”. Al ser iguales, si se les daban nombres distintos, ya no
serían iguales según la inteligencia preclara de los sabios-. El martes en
cuestión, su madre le sorprendió mirándose detenidamente al espejo. Vestido, a
medio vestir y desnudo. Azorada por el comportamiento del chico, preguntó ¿Que
te sucede hijo, estás bien de la cabeza? El chico, respingó, la miro y por
respuesta dijo… ¡Tengo que consultar con el anciano! Y salió tan de prisa que
sus pies apenas tocaban el piso.
No paró hasta caer jadeante a los pies de
un anciano de rostro bonachón que pipa en mano le contemplaba sonriente. ¡Otra
vez tu chaval! ¿Quién te persigue?
“¡Estoy leyendo un libro que olvidé en casa por la prisa, dice que
nosotros, los hombres, los humanos, supuestamente creados por Dios, los más
inteligentes del planeta, ¡¡Provenimos de los monos!!!” “Que no es que Dios nos
haya creado así, si no; que por nuestro propio impulso y necesidad siendo monos
y teniendo cerebro de mono, decidimos evolucionar!!!” y prosigue que, a lo
largo de miles de años, en una larga cadena de metamorfosis, nos volvimos lo
que somos ahora!!!”
El anciano reía estruendosamente y se
agarraba la barriga con síntomas de dolor. -Espera muchacho, jajajaja! Espera…
-Quédate quieto y trataré de explicarte el asunto-. -Mira; a lo largo de los siglos, se ha
intentado, por todos los medios, borrar de la mente de los humanos la
existencia y participación de Dios en la vida humana. La ciencia, se “divorció” de Dios desde sus
inicios y, a lo largo de su existencia se ha pronunciado a favor de la física y
a tratado de demostrar, sin éxito- que Dios no tuvo ni tiene nada que ver en la
creación del universo. Como las mentes
humanas, son tan débiles como ya te he explicado, fue fácil, que un “connotado
científico” propusiera una TEORÍA, la que tu leíste; que aunque tal se le llama todavía, millones
de personas creyeron y creen a pie juntillas en ella.
Vale la pena que analices lo siguiente
para definir esta cuestión:
1° ¿Por qué dejó de evolucionar el mono?
Es decir, una evolución no se detiene porque alguien ya la alcanzo; simplemente
continúa. Por lo tanto, deberíamos de
estar viendo en las noticias que un nuevo mono acaba de volverse hombre y que
tantos más le siguen en la “lista de espera”
2° Dice una parte de la biografía de
Darwin que aunque poseía una mente muy científica, también tenía muy buen humor
y, es posible que simplemente intentó tomar del pelo a sus colegas que creyeron
en su teoría como si se tratara de Dios.
3°
Acuérdate de Picasso quien pletórico de fama, decidió pintar un absurdo
llamado “Las señoritas de Avignon” para tomar del pelo a los críticos, y ellos
cayeron rendidos ante la “belleza” de la obra, mira su pintura el “Mujer
llorando” y comprenderás lo que digo.
Descarta esta idea de tu mente Josh, no
dejes que nadie la contamine, percibe en 360° todo cuanto llega a ti a través
de tus sentidos y no creas en nada que no puedas investigar y corroborar, a
través de tu mente científica y de tu amoroso corazón.
Sin embargo, nunca dejes de hacerte esta
pregunta:
¿Porque será que la humanidad, sin
descender del mono, se comporta como tal, no será esto lo que originó la
teoría?
Fraternalmente,
Jorge Enrique


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