Tal vez la pregunta más
importante en nuestra vida es justamente el título de este ensayo, si la
aplicamos a nuestra vida en particular.
Estamos enterados desde
hace siglos, que somos el Ser más importante sobre la tierra. Que somos
portadores del alma divina, lo que nos hace imagen y semejanza de nuestro
Creador. Que nacemos con una serie de atributos y poderes, como: intuición, telepatía,
premonición, clariadiencia, clarividencia, don de la sanación por imposición de
manos, y más. Pero; por tradición, sistemáticamente nuestros progenitores,
profesores y dirigentes religiosos, se encargan de despojarnos de todos las
maravillas, empeñados en convertirnos en borregos como lo han sido nuestros
ancestros y sus ancestros. El sistema “Educativo” que es más bien absolutamente
INDUCTIVO. Se limitan a destruir los dones que por derecho nos pertenecieron, y
se nos dieron, no solo para lograr una vida plena, si no; para contribuir con
el bienestar de la humanidad entera. Y,
sin lugar a duda alguna; es justamente por eso que los oscurantistas de marras,
fraguaron el plan y el sistema “educativo” incipiente, repetitivo, arcaico,
obtuso y totalmente deficiente.
¿En dónde está el
problema? En que lo hemos notado y no hemos hecho nada al respecto, no nos ha
importado lo más mínimo, y hemos
aceptado plenamente los despropósitos de las llamadas “autoridades”. Una
autoridad conferida por nosotros mismos, basada en los principios de sumisión y
cobardía. Incapaces de protestar y levantar la voz más allá de casa, en las
esquinas o en grupos de amigos y familiares, vamos por el mundo protestando por
las injusticias, pero bajando la cerviz ante las mismas, y escondiéndonos bajo
la cama cuando nuestra obligación es decir la verdad y acompañar en la marcha a
los valientes.
Los textos inductivos
siguen hablando de lo mismo, que estudiaron nuestros bisabuelos, se sigue
estudiando a Colón, Marcopolo, Bolívar y
Napoleón. Pero; de la conquista del
espacio, física cuántica, Sumeria (la primera civilización real en el mundo, de
cuyos anales se escribió la biblia), nada.
Hablamos de libertad y
nos habla de ella un país cuyo símbolo justamente, es la estatua de la Libertad,
no ha ofrecido luchar hasta el exterminio por conservarla incólume en cualquier
país del mundo, pero; muy por el contrario ha impuesto su hegemonía a base de violencia,
sangre y fuego; falsas banderas, terrorismo falso, falsas promesas, compras de
consciencia, invasiones, con miles de bombas termonucleares en los patios de su
casa y propugnado el desarme nuclear.
Terremotos, maremotos,
clima inclemente, impuestos y creados con el HAARP, dominio mental con la misma
estación, fumigación de los cielos con gases venenosos (chemtrails). Manipulación
económica, préstamos a altísimos intereses, espionaje, intromisión política,
xenofobia y mucho más.
¿En donde está el
problema? Según la mayoría de los habitantes del planeta; en ninguna parte,
todo lo relatado es lo normal. Es normal que se nos manipule, maltrate,
esclavice, engañe. No existen problemas de ninguna categoría…
¿De qué se puede quejar el autor?
Fraternalmente,
Jorge Enrique

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