domingo, 30 de abril de 2017

TERCERA DIMENSIÓN




Los seres que habitan en los mundos ingrávidos y sutiles, se comunican telepáticamente y tienen abierta su intuición, por lo que no son necesarias las palabras, las preguntas ni las inquietudes respecto a los demás.  Todos saben cómo piensan, sienten y perciben quienes les rodean y pueden decodificar lo que cada quien siente o expresa sentimentalmente hablando por el otro.  Sin embargo en el mundo de tercera dimensión donde los parámetros siguen siendo largo, ancho y alto; nuestros sentidos se proyectan hacia afuera, eso complica el asunto en grado sumo y el refrán lo corrobora “caras vemos, corazones no sabemos”.

Los humanos inventaron palabras de ternura, requiebros, piropos que alagan las emociones, sentimientos o el ego de las personas a quien se dirigen y, muchas de esas personas necesitan de la motivación que le generan el contenido de esas palabras. Se nos aconseja que obremos con madurez y solicitemos lo que necesitamos.  Un post   famoso del facebook que dice: “Cuando desees un abrazo, requiérelo, cuando desees un beso solicítalo, cuando deseas una palabra tierna pídela” sin embargo, en ocasiones nos topamos con personas que alegan que las palabras no transportan amor, amistad o ternura, que los hechos y sólo los hechos pueden demostrar que se está aportando en esas áreas, que las palabras son inútiles y se las lleva el viento. 

Teniendo en cuenta la fragilidad interior del ser humano, es probable que el contenido de esos abrazos, besos palabras, llenen uno o varios recipientes emocionales o sentimentales de la persona en cuestión (a final de cuentas todos somos niños por dentro) y, al no obtenerlos de quien los solicita, se vea inclinado o necesitado a buscar fuera lo que pensó tener dentro.  Por eso es que sostengo que a nadie le roban al amigo, el socio o a la pareja, simplemente cada quien se encarga de alejar a esos seres que una vez, fueron importantes en su vida y que el tráfago de sus emociones le impide ver lo equivocado de su actitud.

La humanidad es eminentemente social y por ende la comunicación a través de las palabras orales o escritas es el único medio para hacer saber a nuestros hijos, familiares y cónyuges, que les amamos, que nos preocupamos por ellos, que nos interesan. En definitiva, si no damos, hacemos o decimos lo que nos solicitan, es ¡porque no nos viene en gana! Ojo... con esa actitud, lo único que logramos es meter en el congelador nuestras relaciones y a la larga nos afectará a nosotros mismos; creando espacios insalvables entre nosotros y las personas que nos rodean. Si pudiéramos decir que no contamos con ese tipo de actitudes, palabras o sensibilidad, nos escaparíamos con facilidad de la responsabilidad del hecho, pero; casi cotidianamente se nos escucha hablando con las plantas, los animales, los niños y ¡hasta con los insectos! con las más tiernas expresiones, lo cual echa por tierra nuestros argumentos “defensivos”.  En definitiva existe otro refrán que viene a cuento “En vida hermano, en vida”.  Me nacen dos interrogantes que espero el lector lectora tengan a bien orientarme: ¿En vida debo dar lo que me solicitan y también lo que no, para no tener después cargos de consciencia? O, ¿En vida debo procurarme yo lo que necesito, deseo y sueño en el lugar que lo pueda obtener? 

Fraternalmente,

Jorge Enrique

   

   

viernes, 28 de abril de 2017

HISTORIA

Conjunto de  acontecimientos y hechos, especialmente los vividos por una persona, por un grupo o por los miembros de una comunidad social.

La mayoría de las veces la historia sirve para recordar que generalmente no acudimos a la historia para tomar decisiones importantes en nuestra vida o en nuestras relaciones.

No importa cuántos años llevamos siendo buenas personas o esgrimiendo una buena cantidad de virtudes que han encantado a las personas que nos rodean o a nuestro cónyuge.  La cantidad de aciertos, detalles o  aportes que se pudieran haber entregado a la comunidad o al hogar.  No importa si fuiste héroe, donaste uno de tus órganos para salvar una vida o te entregaste incondicionalmente al grupo, a la sociedad, a la institución, a la familia de tu pareja, o al hogar.  No importa cuánto diste, cuanto pudiste haber contribuido a culturizar, despertar, enseñar, sanar, liberar, convertir o cambiar a una persona para su propio bien, ni cuanta comprensión o tolerancia tuviste a lo largo de los años (que son historia).  Si por cualquier circunstancia, llegaras a cometer un error, a fallar o a sufrir una enfermedad que de una u otra manera altere tus sentidos, manera de pensar o de ser; serás irremisiblemente culpable!  Nada ni nadie podrá salvarte de la condena sin juez ni jurado.  Lo que hiciste se convierte en la mente de los demás como PREMEDITADO y si llegares a fallar por que en algún instante te faltó la cordura, esa falta de juicio también será calificada como acto premeditado y previamente planificado para adquirir la patología en cuestión.

Total, ¿para qué hacer historia sobre el planeta? ¿Dónde queda el famoso consejo de haz historia? ¿Y aquello de escribir tu propia historia a través de tus actos? ¿Y... aquello de por sus frutos los conoceréis, si con un sólo fruto que se pudra en el árbol bastará para renegar de él, condenarlo y talarlo?

Tengo una teoría. Tengo la creencia de que la historia sólo está escrita, o la pueden escribir o figurar en ella, determinado tipo de afortunados individuos, que hagan lo que hagan, digan lo que digan, serán aclamados por las multitudes y elevados a los altares sin previa canonización.  Recordemos como, Clinton perdió la presidencia por un error, Nixon, igualmente; Kennedy por anunciar que quitaría el secretismo a la colaboración extraterrestre con el gobierno, y, me quedaría citando personajes que entregaron su vida por la humanidad pero fueron condenadas a muerte por sus únicos errores. 
Pero Elvis, los Beatles, Arjona, Shakira, Juanes, Madonna, Rihnana, Lady Gaga, la Hilton, junto con decenas de Divas y Divos del cine. Son dioses-diosas amados, adorados sin importar sus aberraciones, sus inmoralidades, sus torpezas.  Ellos en definitiva, tienen la fortuna de figurar en la historia y son dignos de que ella saque la cara por cada uno.
A nosotros, los individuos comunes y corrientes como yo, por ejemplo, no se nos puede tener en cuenta los antecedentes históricos, no es posible, no es la costumbre, no figura en la tradición que un cualquiera, pueda ser merecedor de que se estudie nuestro historial o nuestros precedentes, simplemente somos. . . desechables ¡Sin derecho a ser reciclados siquiera! 

¿Acaso, hemos cometido crímenes contra la humanidad, puesto bombas en autobuses, intentado asesinar al Papa, derrocar algún gobierno, violado a algunas doncellas o fabricado y distribuido sustancias psicotrópicas? ¿Tuvimos la osadía de asaltar un banco, desfalcar una empresa, estafar a los afiliados en alguna cooperativa? ¿Somos polítiqueros que asaltamos las arcas de un estado, vendimos nuestra consciencia al mejor postor y defraudamos a los votantes?  ¿Nada de eso? 

Entonces cabe la última pregunta ¿Cómo pretendemos entonces figurar en los anales de la historia y que sea recordado nuestro tránsito por el planeta?  

Vaya final para una simple historia. . .
       
 
Fraternalmente,


Jorge Enrique   

domingo, 23 de abril de 2017

LA GRAN CREACIÓN


Un hombre sabio, decidió crear una portentosa máquina que flotaba en su imaginación.  Era, la consumación de sus sueños y su legado al mundo.
Manos a la obra, comenzó a recopilar millares de piezas que en su momento iría utilizando y encajando  en su creación.  Para poder realizar sus menesteres científicos, con mayor precisión, y rapidez, contrato a un joven ayudante con conocimientos de física, matemática, cuántica y otras ciencias afines, y, entre los dos, iniciaron la titánica tarea.  

Pasaron los años rápidamente y cada vez la máquina de sus sueños estaba más cerca de concluirse, cada pieza, cada chip, cada placa; permitía detectar la cercanía del fin del arduo trabajo.  El sabio, envejecía y después de más de veinte años en esta magna labor, comenzó a sentir que sus fuerzas flaqueaban.  Preocupado, busco diez ayudantes más con mayores conocimientos que su ayudante en jefe y, con todas las fuerzas que le quedaban, arremetió con toda la energía ajena y propia, estableció turnos y, noche y día la gigantesca construcción de más de doscientos metros cuadrados y 10 de altura, conteniendo más de mil computadoras de  con decenas de discos de cien terabytes y 32 gigas de memoria Ram cada una, millones de sofisticados y costosos aparatos, osciloscopios, lectores y emisores de ondas, decodificadores de lenguajes e idiomas,  detectores de movimiento, calor, sensores y una infinidad más de elementos eran agregados a la mole: Una mañana, el anciano sufre un ataque  cardiaco y rueda por tierra, su principal ayudante corre a socorrerlo y lo encuentra moribundo; en una ráfaga de lucidez, pregunta al viejo; “Maestro, ¿que es y para que sirve la máquina que construimos?”  el anciano balbucea algo incomprensible y, exhala su último suspiro, dejando en la nebulosa a sus ayudantes, que nunca se atrevieron a cuestionar a su jefe y maestro, que los mantuvo y dejó llenos de frustración e ignorancia, frente a un portento científico,  completamente inútil para ellos. Uno a uno, abandonaron la escena, hoy, años después, la herrumbre, la maleza y la inutilidad de la máquina en cuestión han dado cuenta de ella y se ha convertido en un montón de chatarra inservible... 

De la misma forma, la humanidad ha vivido millones de años sobre el planeta e intentado, solamente intentado, descubrir y utilizar la totalidad de la capacidad de su cerebro -no se diga nada de su espiritualidad- 60, 80, 100 años y todos los estudios posibles, no han permitido a nadie -que sepamos- hasta ahora, hacer realidad esta circunstancia. Sin lugar a dudas SABEMOS para que sirve, pero no como funciona.  Ni los “expertos” en la materia, nos pueden asegurar y definir la multitud de potencialidades de aquel.  Nos hemos conformado en utilizar el más bajo porcentaje posible, sin preguntar a “nuestro maestro” (léase Ser interno), para que sirve, cómo se utiliza y cuál es el límite de nuestra capacidad mental. Morimos sin tener idea de la totalidad de sus funciones.

“Alguien” me dijo un día que, si nos atreviéramos a unir cerebro y corazón en cada uno de nuestros actos cotidianos (palabras, sentimientos, pensamientos, obras), y viviéramos en permanente contacto con nuestro Ser-Espíritu-Alma-Dios- o como sed le quiera llamar (a Él/Ella le es indiferente como le llamamos ya que antes de que lo hagamos, ya sabe a quien nos referimos), tendríamos de bajar el cielo a la tierra, gozar de salud, paz, armonía, abundancia, mucho mas que esto, SABIDURÍA  TOTAL.  Tendríamos la capacidad de ser viajeros estelares y dimensionales. Aplicando el frío concepto repetido, copiado y pegado de Somos Multidimensionales, pero; no tenemos idea de lo que debemos o tenemos que hacer para poder superar las palabras, los términos;  y, vivir la condición que es lo que se espera de cada uno de nosotros.

Se habla, se escribe y se publican sendos decretos, canalizaciones, consejos, comunicaciones, mensajes y más; sobre la llegada de la Luz al planeta y por ende el despertar de la humanidad!!! Permítanme decirles que la Luz llega al planeta ¡desde su creación! Tanto la Luz solar, como la cósmica han llegado y atravesado al planeta y a cada uno de nosotros… ¡Trayéndonos información!  Los Fotones no son otra cosa que bites de información, que supuestamente, nuestra portentosa máquina de marras, ¡debería poder decodificar! Pero, no es posible porque, estamos ocupados mirando, juzgando, criticando y viviendo a través de los demás, sin prestar la más mínima atención a nosotros mismos. 
Nadie puede negar que ahora está llegando una Luz menos cargada de información, podríamos decir más sutil.  Y, esto lo hace el Universo por orden de su Creador, para que nos sea menos difícil descodificar el mensaje. Esa es la razón de este tipo de “iluminación especial” para la humanidad, una iluminación para personas especiales.  Entendiendo el termino, en el sentido que se aplica a las personas con ¡discapacidad! Educación personalizada diría un docente...   

Para no cansar a quienes leen antes de colocar el “fatídico -para ellos- Me gusta), debo informar que, desde el fondo de nuestro cerebro-corazón, podemos preguntar a nuestro Maestro Interno, TODAS nuestras inquietudes, del tipo que fueren y… sin lugar a dudas, recibiremos respuestas, a través de imágenes, sueños, mensajes, situaciones y circunstancias que, si estamos utilizando al menos una buena parte de “La máquina” podremos entender y aplicar a nuestras vidas, entendiendo lo que quiere decir Iluminación.

Fraternalmente,

Jorge Enrique       





  

domingo, 16 de abril de 2017

LA REALIZACIÓN




Una de las inducciones tradicionales realizada a los integrantes de la sociedad, es la realización. Es decir, llegar a ser una persona importante y/o realizar una obra magna para sí mismo, su familia o la sociedad.

El concepto arraigado en la mente de los habitantes del planeta es que el dinero, la fama, el poder o una serie de determinados objetos satisfarán las necesidades, aportando las sensaciones deseadas.  Sin embargo, una vez alcanzados unos u otros, el vacío y la búsqueda de satisfacción, se vuelcan hacia otras metas y de nuevo; la sensación de no haber alcanzado aún aquello que se busca, obligará a los individuos a proyectarse hacia otra u otras metas nuevas y diferentes cada vez.

Convencidos de que el dinero es la fuente de la paz y la armonía que se busca para, a partir de allí, atraer más dinero, que su vez, aportará vitalidad, autoestima y en definitiva; poder. Poder para dominar, si no; al mundo, a los empleados, subalternos,  o; por lo menos, a al núcleo familiar, pero: poder en definitiva. 
Sin embargo, el dinero y las posesiones, traen consigo, el vértigo de la pérdida.  El temor de que un día la moneda se deprecie, bajen los valores bursátiles, las mafias invadan tus empresas, puedan secuestrar a un miembro de la familia, asaltar, o robar las pertenencias alcanzadas, traen consigo un estrés agotador y enfermizo. Terminarán comprendiendo que la paz tan anhelada y la armonía soñada no se han podido alcanzar y que por el contrario, están más lejos que nunca. Ya que el boato, la “rancia” sociedad que le rodea, las francachelas acostumbradas en estos estratos sociales, traen consigo la deslealtad, la infidelidad, los vicios, las adicciones, la venta y compra de consciencias y virginidades, que acarrean más tedio y cargas morales que felicidad y  realización.

Terminarán estas personas comprendiendo que ninguna cualidad superior, sea esta paz, armonía, amor, felicidad valor, poder personal o respeto propio, se alcanza con dinero. Que al contrario, aquel cambiará las vibraciones áuricas y, sin lugar a dudas, te convertirá en un magneto que atraiga el tipo de vibraciones que generas emocionalmente hablando, convirtiéndote en víctima de tu riqueza, posición y posesiones; puesto que, perderás tu libertad, al tener que convertirte en el guardián implacable de las mismas.

Los sueños se extinguirán y la grandeza financiera acrecentará entonces el deseo de ser el dueño de sí mismo, lo cuales impulsará a comenzar de nuevo la cadena infinita de fracasos espirituales y triunfos financieros.

Existe solo un camino hacia el encuentro con nosotros mismos. Ese sendero se inicia en nuestro interior, y se empieza a recorrerlo cuando entendemos que todo cuanto tenemos que experimentar en este planeta, es parte del plan que trajo nuestra alma consigo; y, que en definitiva, el cuerpo físico, el tan amado, cuidado, maquillado y ciliconeado cuerpo, es únicamente el vehículo de aquella. Por eso se agusana cuan ella se marcha.

Nunca el falente y gusanoso cuerpo podrá salvar al alma, pero aquella será más grande y perfecta, llena de las experiencias importantes y valederas para ella, a través del lenguaje de la moral, el respeto, la ecuanimidad y el entendimiento de sus perpetuas aunque soslayadas leyes. Teniendo en cuenta que no es la repetición de las escrituras lo que conduce a la sabiduría, si no; únicamente la práctica y vivencia de aquellas.

Recordemos: ¡Nada de repeticiones vanas!

Fraternalmente,

Jorge Enrique  




martes, 11 de abril de 2017

EL PEOR ENEMIGO



A lo largo del sendero de la vida, a medida que vamos madurando, nos vamos dando cuenta que son muchos los acérrimos enemigos que tenemos.  Los cuales, dirigidos por un cabecilla siniestro y maquiavélico, haciendo que sus secuaces nos rodeen, acosen, sitien, persigan, arrinconen y obliguen a salirnos de nuestras casillas.  Ante tanto acoso, nos vemos en la necesidad cada vez más apremiante de declarar la guerra a muerte a estos malintencionados forajidos.
Pero; antes de tomar tan extrema decisión, estamos obligados a estudiar detenidamente el terreno en que nos conviene combatir, y conocer plenamente los atributos y debilidades de nuestros enemigos y de su formidable cabecilla, como nos aconseja sabiamente Sun Tzu.  Convocamos los ejércitos de nuestra inteligencia y comenzamos a identificar los nombres de aquellos facinerosos y sus fortalezas, para descubrir con horror, que el cabecilla y culpable de Todas nuestras amarguras, tristezas, conflictos, problemas, estrés, ansiedad, preocupaciones, arrogancia, prejuicios, perjuicios, derrotas, altanería, malos entendidos, desacuerdos, disgustos, frustraciones, rencores, odios, susceptibilidad, depresión, alteración nerviosa, resentimientos, soberbia, neurosis, etc., etc.; es un Ser humano con nombre propio…. YO.  
¡Nuestro mayor y peor enemigo, somos nosotros mismos!!  Dejándonos arrastrar por nuestras emociones, y sentimientos mal dirigidos o, mal liderados, cuyas consecuencias quedaron descriptas con antelación.  Al darnos cuenta de semejante despropósito, comprenderemos que  Los Demás, a quienes hasta éste dramático momento culpábamos de todas nuestras desdichas, no han tenido, no tienen y no tendrán nada que ver  con lo que nos ha venido atormentando hasta hoy (espero). Han sido, son y serán nuestras PROPIAS decisiones, interpretaciones, conclusiones, entendimiento, visión, decodificaciones, pensamientos, creencias, gustos y prejuicios, los que han venido ocasionando toda la debacle en nuestro respectivo mundo.  Al negarnos el tiempo y acción de ser felices, decidimos resentir cada  palabra, gesto, color, acento, mirada, ademán de nuestro interlocutor; tomando la decisión de resentir cada uno de aquellos, viéndolo y acusándolo como agresor.
¿Seguimos creyendo que alguien puede vulnerar las fortalezas de nuestros sentimientos y emociones? ¿Seguimos convencidos que cualquiera que fuere la expresión de nuestros interlocutores, aquella puede penetrar en nuestro interior y manipular nuestra manera de sentir?     ¿Nos creemos una especie de robots, a los que se puede mover por medio de perillas e interruptores que los demás pueden operar a voluntad? Cualquier respuesta afirmativa dejará en manifiesto nuestra ignorancia respecto a nosotros mismos. El facilismo es el que nos impulsa a echarle la culpa de nuestra ineptitud de manejarnos a nosotros mismos,  a los demás.  Se nos aconseja contar hasta diez cuando sentimos que algo no va bien, No es para apaciguarnos, si no, ¡para Dominar nuestros propios impulsos destructores!
Sólo existe un culpable de nuestros sufrimientos, solo un “Capo” manejador de la mafia de nuestras emociones y sentimientos ¡¡YO!! ¡¡Tu!! ¡¡Nosotros!! Si algo hay que cambiar, si contra alguien estamos obligados a luchar, será contra nuestra personalidad. Como Hércules, estamos obligados a viajar a Nemea y penetrar en la cueva (nuestro interior) del león (nuestro Ego) y luchar contra él ¡a muerte! En esa batalla se decidirá nuestra amargura o felicidad, nuestra esclavitud perpetua, o ¡nuestra definitiva libertad!  “Quien va a la lucha no esperando vencer, ya está vencido”

Fraternalmente,


Jorge Enrique