Conjunto de acontecimientos y hechos, especialmente los
vividos por una persona, por un grupo o por los miembros de una comunidad
social.
La mayoría de las veces la historia sirve para recordar que
generalmente no acudimos a la historia para tomar decisiones importantes en
nuestra vida o en nuestras relaciones.
No importa cuántos años llevamos siendo buenas personas o esgrimiendo
una buena cantidad de virtudes que han encantado a las personas que nos rodean
o a nuestro cónyuge. La cantidad de
aciertos, detalles o aportes que se
pudieran haber entregado a la comunidad o al hogar. No importa si fuiste héroe, donaste uno de
tus órganos para salvar una vida o te entregaste incondicionalmente al grupo, a
la sociedad, a la institución, a la familia de tu pareja, o al hogar. No importa cuánto diste, cuanto pudiste haber
contribuido a culturizar, despertar, enseñar, sanar, liberar, convertir o
cambiar a una persona para su propio bien, ni cuanta comprensión o tolerancia
tuviste a lo largo de los años (que son historia). Si por cualquier circunstancia, llegaras a
cometer un error, a fallar o a sufrir una enfermedad que de una u otra manera
altere tus sentidos, manera de pensar o de ser; serás irremisiblemente
culpable! Nada ni nadie podrá salvarte
de la condena sin juez ni jurado. Lo que
hiciste se convierte en la mente de los demás como PREMEDITADO y si llegares a
fallar por que en algún instante te faltó la cordura, esa falta de juicio
también será calificada como acto premeditado y previamente planificado para
adquirir la patología en cuestión.
Total, ¿para qué hacer historia sobre el planeta? ¿Dónde queda el
famoso consejo de haz historia? ¿Y aquello de escribir tu propia historia a
través de tus actos? ¿Y... aquello de por sus frutos los conoceréis, si con un
sólo fruto que se pudra en el árbol bastará para renegar de él, condenarlo y
talarlo?
Tengo una teoría. Tengo la creencia de que la historia sólo está
escrita, o la pueden escribir o figurar en ella, determinado tipo de
afortunados individuos, que hagan lo que hagan, digan lo que digan, serán
aclamados por las multitudes y elevados a los altares sin previa
canonización. Recordemos como, Clinton
perdió la presidencia por un error, Nixon, igualmente; Kennedy por anunciar que
quitaría el secretismo a la colaboración extraterrestre con el gobierno, y, me
quedaría citando personajes que entregaron su vida por la humanidad pero fueron
condenadas a muerte por sus únicos errores.
Pero Elvis, los Beatles, Arjona, Shakira, Juanes, Madonna, Rihnana, Lady
Gaga, la Hilton, junto con decenas de Divas y Divos del cine. Son dioses-diosas
amados, adorados sin importar sus aberraciones, sus inmoralidades, sus
torpezas. Ellos en definitiva, tienen la
fortuna de figurar en la historia y son dignos de que ella saque la cara por
cada uno.
A nosotros, los individuos comunes y corrientes como yo, por ejemplo,
no se nos puede tener en cuenta los antecedentes históricos, no es posible, no
es la costumbre, no figura en la tradición que un cualquiera, pueda ser
merecedor de que se estudie nuestro historial o nuestros precedentes,
simplemente somos. . . desechables ¡Sin derecho a ser reciclados siquiera!
¿Acaso, hemos cometido crímenes contra la humanidad, puesto bombas en autobuses, intentado asesinar al Papa, derrocar algún gobierno, violado a algunas doncellas o fabricado y distribuido sustancias psicotrópicas? ¿Tuvimos la osadía de asaltar un banco, desfalcar una empresa, estafar a los afiliados en alguna cooperativa? ¿Somos polítiqueros que asaltamos las arcas de un estado, vendimos nuestra consciencia al mejor postor y defraudamos a los votantes? ¿Nada de eso?
Entonces cabe la última pregunta ¿Cómo pretendemos entonces figurar en los anales de la historia y que sea recordado nuestro tránsito por el planeta?
Vaya final para una simple historia. . .
Fraternalmente,
Jorge Enrique

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