Un
hombre sabio, decidió crear una portentosa máquina que flotaba en su
imaginación. Era, la consumación de sus
sueños y su legado al mundo.
Manos
a la obra, comenzó a recopilar millares de piezas que en su momento iría
utilizando y encajando en su
creación. Para poder realizar sus
menesteres científicos, con mayor precisión, y rapidez, contrato a un joven
ayudante con conocimientos de física, matemática, cuántica y otras ciencias
afines, y, entre los dos, iniciaron la titánica tarea.
Pasaron
los años rápidamente y cada vez la máquina de sus sueños estaba más cerca de
concluirse, cada pieza, cada chip, cada placa; permitía detectar la cercanía
del fin del arduo trabajo. El sabio,
envejecía y después de más de veinte años en esta magna labor, comenzó a sentir
que sus fuerzas flaqueaban. Preocupado,
busco diez ayudantes más con mayores conocimientos que su ayudante en jefe y,
con todas las fuerzas que le quedaban, arremetió con toda la energía ajena y
propia, estableció turnos y, noche y día la gigantesca construcción de más de
doscientos metros cuadrados y 10 de altura, conteniendo más de mil computadoras
de con decenas de discos de cien terabytes y 32 gigas de memoria Ram cada una, millones de sofisticados y costosos aparatos,
osciloscopios, lectores y emisores de ondas, decodificadores de lenguajes e
idiomas, detectores de movimiento,
calor, sensores y una infinidad más de elementos eran agregados a la mole: Una
mañana, el anciano sufre un ataque
cardiaco y rueda por tierra, su principal ayudante corre a socorrerlo y
lo encuentra moribundo; en una ráfaga de lucidez, pregunta al viejo; “Maestro,
¿que es y para que sirve la máquina que construimos?” el anciano balbucea algo incomprensible y,
exhala su último suspiro, dejando en la nebulosa a sus ayudantes, que nunca se
atrevieron a cuestionar a su jefe y maestro, que los mantuvo y dejó llenos de
frustración e ignorancia, frente a un portento científico, completamente inútil para ellos. Uno a uno,
abandonaron la escena, hoy, años después, la herrumbre, la maleza y la
inutilidad de la máquina en cuestión han dado cuenta de ella y se ha convertido
en un montón de chatarra inservible...
De
la misma forma, la humanidad ha vivido millones de años sobre el planeta e
intentado, solamente intentado, descubrir y utilizar la totalidad de la
capacidad de su cerebro -no se diga nada de su espiritualidad- 60, 80, 100
años y todos los estudios posibles, no han permitido a nadie -que sepamos-
hasta ahora, hacer realidad esta circunstancia. Sin lugar a dudas SABEMOS para
que sirve, pero no como funciona. Ni los
“expertos” en la materia, nos pueden asegurar y definir la multitud de
potencialidades de aquel. Nos hemos
conformado en utilizar el más bajo porcentaje posible, sin preguntar a “nuestro
maestro” (léase Ser interno), para que sirve, cómo se utiliza y cuál es el
límite de nuestra capacidad mental. Morimos sin tener idea de la totalidad de
sus funciones.
“Alguien”
me dijo un día que, si nos atreviéramos a unir cerebro y corazón en cada uno de
nuestros actos cotidianos (palabras, sentimientos, pensamientos, obras), y
viviéramos en permanente contacto con nuestro Ser-Espíritu-Alma-Dios- o como
sed le quiera llamar (a Él/Ella le es indiferente como le llamamos ya que antes
de que lo hagamos, ya sabe a quien nos referimos), tendríamos de bajar el cielo
a la tierra, gozar de salud, paz, armonía, abundancia, mucho mas que esto,
SABIDURÍA TOTAL. Tendríamos la capacidad de ser viajeros estelares
y dimensionales. Aplicando el frío concepto repetido, copiado y pegado de Somos
Multidimensionales, pero; no tenemos idea de lo que debemos o tenemos que hacer
para poder superar las palabras, los términos;
y, vivir la condición que es lo que se espera de cada uno de nosotros.
Se
habla, se escribe y se publican sendos decretos, canalizaciones, consejos,
comunicaciones, mensajes y más; sobre la llegada de la Luz al planeta y por
ende el despertar de la humanidad!!! Permítanme decirles que la Luz llega al
planeta ¡desde su creación! Tanto la Luz solar, como la cósmica han llegado y
atravesado al planeta y a cada uno de nosotros… ¡Trayéndonos información! Los Fotones no son otra cosa que bites de
información, que supuestamente, nuestra portentosa máquina de marras, ¡debería
poder decodificar! Pero, no es posible porque, estamos ocupados mirando,
juzgando, criticando y viviendo a través de los demás, sin prestar la más
mínima atención a nosotros mismos.
Nadie
puede negar que ahora está llegando una Luz menos cargada de información,
podríamos decir más sutil. Y, esto lo
hace el Universo por orden de su Creador, para que nos sea menos difícil
descodificar el mensaje. Esa es la razón de este tipo de “iluminación especial”
para la humanidad, una iluminación para personas especiales. Entendiendo el termino, en el sentido que se
aplica a las personas con ¡discapacidad! Educación personalizada diría un
docente...
Para
no cansar a quienes leen antes de colocar el “fatídico -para ellos- Me gusta),
debo informar que, desde el fondo de nuestro cerebro-corazón, podemos preguntar
a nuestro Maestro Interno, TODAS nuestras inquietudes, del tipo que fueren y…
sin lugar a dudas, recibiremos respuestas, a través de imágenes, sueños,
mensajes, situaciones y circunstancias que, si estamos utilizando al menos una
buena parte de “La máquina” podremos entender y aplicar a nuestras vidas,
entendiendo lo que quiere decir Iluminación.
Fraternalmente,
Jorge Enrique

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