domingo, 23 de abril de 2017

LA GRAN CREACIÓN


Un hombre sabio, decidió crear una portentosa máquina que flotaba en su imaginación.  Era, la consumación de sus sueños y su legado al mundo.
Manos a la obra, comenzó a recopilar millares de piezas que en su momento iría utilizando y encajando  en su creación.  Para poder realizar sus menesteres científicos, con mayor precisión, y rapidez, contrato a un joven ayudante con conocimientos de física, matemática, cuántica y otras ciencias afines, y, entre los dos, iniciaron la titánica tarea.  

Pasaron los años rápidamente y cada vez la máquina de sus sueños estaba más cerca de concluirse, cada pieza, cada chip, cada placa; permitía detectar la cercanía del fin del arduo trabajo.  El sabio, envejecía y después de más de veinte años en esta magna labor, comenzó a sentir que sus fuerzas flaqueaban.  Preocupado, busco diez ayudantes más con mayores conocimientos que su ayudante en jefe y, con todas las fuerzas que le quedaban, arremetió con toda la energía ajena y propia, estableció turnos y, noche y día la gigantesca construcción de más de doscientos metros cuadrados y 10 de altura, conteniendo más de mil computadoras de  con decenas de discos de cien terabytes y 32 gigas de memoria Ram cada una, millones de sofisticados y costosos aparatos, osciloscopios, lectores y emisores de ondas, decodificadores de lenguajes e idiomas,  detectores de movimiento, calor, sensores y una infinidad más de elementos eran agregados a la mole: Una mañana, el anciano sufre un ataque  cardiaco y rueda por tierra, su principal ayudante corre a socorrerlo y lo encuentra moribundo; en una ráfaga de lucidez, pregunta al viejo; “Maestro, ¿que es y para que sirve la máquina que construimos?”  el anciano balbucea algo incomprensible y, exhala su último suspiro, dejando en la nebulosa a sus ayudantes, que nunca se atrevieron a cuestionar a su jefe y maestro, que los mantuvo y dejó llenos de frustración e ignorancia, frente a un portento científico,  completamente inútil para ellos. Uno a uno, abandonaron la escena, hoy, años después, la herrumbre, la maleza y la inutilidad de la máquina en cuestión han dado cuenta de ella y se ha convertido en un montón de chatarra inservible... 

De la misma forma, la humanidad ha vivido millones de años sobre el planeta e intentado, solamente intentado, descubrir y utilizar la totalidad de la capacidad de su cerebro -no se diga nada de su espiritualidad- 60, 80, 100 años y todos los estudios posibles, no han permitido a nadie -que sepamos- hasta ahora, hacer realidad esta circunstancia. Sin lugar a dudas SABEMOS para que sirve, pero no como funciona.  Ni los “expertos” en la materia, nos pueden asegurar y definir la multitud de potencialidades de aquel.  Nos hemos conformado en utilizar el más bajo porcentaje posible, sin preguntar a “nuestro maestro” (léase Ser interno), para que sirve, cómo se utiliza y cuál es el límite de nuestra capacidad mental. Morimos sin tener idea de la totalidad de sus funciones.

“Alguien” me dijo un día que, si nos atreviéramos a unir cerebro y corazón en cada uno de nuestros actos cotidianos (palabras, sentimientos, pensamientos, obras), y viviéramos en permanente contacto con nuestro Ser-Espíritu-Alma-Dios- o como sed le quiera llamar (a Él/Ella le es indiferente como le llamamos ya que antes de que lo hagamos, ya sabe a quien nos referimos), tendríamos de bajar el cielo a la tierra, gozar de salud, paz, armonía, abundancia, mucho mas que esto, SABIDURÍA  TOTAL.  Tendríamos la capacidad de ser viajeros estelares y dimensionales. Aplicando el frío concepto repetido, copiado y pegado de Somos Multidimensionales, pero; no tenemos idea de lo que debemos o tenemos que hacer para poder superar las palabras, los términos;  y, vivir la condición que es lo que se espera de cada uno de nosotros.

Se habla, se escribe y se publican sendos decretos, canalizaciones, consejos, comunicaciones, mensajes y más; sobre la llegada de la Luz al planeta y por ende el despertar de la humanidad!!! Permítanme decirles que la Luz llega al planeta ¡desde su creación! Tanto la Luz solar, como la cósmica han llegado y atravesado al planeta y a cada uno de nosotros… ¡Trayéndonos información!  Los Fotones no son otra cosa que bites de información, que supuestamente, nuestra portentosa máquina de marras, ¡debería poder decodificar! Pero, no es posible porque, estamos ocupados mirando, juzgando, criticando y viviendo a través de los demás, sin prestar la más mínima atención a nosotros mismos. 
Nadie puede negar que ahora está llegando una Luz menos cargada de información, podríamos decir más sutil.  Y, esto lo hace el Universo por orden de su Creador, para que nos sea menos difícil descodificar el mensaje. Esa es la razón de este tipo de “iluminación especial” para la humanidad, una iluminación para personas especiales.  Entendiendo el termino, en el sentido que se aplica a las personas con ¡discapacidad! Educación personalizada diría un docente...   

Para no cansar a quienes leen antes de colocar el “fatídico -para ellos- Me gusta), debo informar que, desde el fondo de nuestro cerebro-corazón, podemos preguntar a nuestro Maestro Interno, TODAS nuestras inquietudes, del tipo que fueren y… sin lugar a dudas, recibiremos respuestas, a través de imágenes, sueños, mensajes, situaciones y circunstancias que, si estamos utilizando al menos una buena parte de “La máquina” podremos entender y aplicar a nuestras vidas, entendiendo lo que quiere decir Iluminación.

Fraternalmente,

Jorge Enrique       





  

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