“Para
alcanzar la Verdad es necesario, una vez en la vida, desprenderse de todas las
ideas recibidas y reconstruir de nuevo, desde los cimientos todo nuestro
sistema de conocimientos”
Rene
Descartes
VIVIR LA VIDA
Iban caminando lentamente por el bosque
de las ardillas, el Maestro y sus discípulos como ellos mismos se llamaban,
comentaban las experiencias vividas con unos extranjeros que habían visitado la
aldea y, aparte de haber compartido conocimientos, impartido enseñanzas a los
adultos, les habían advertido a los jóvenes que los invitaban a vivir la
vida. Uno de los chicos, le decía al
Maestro; -Señor, ¿Cómo es posible que alguien te pueda decir que no te olvides
de vivir la vida, si es justamente lo que hacemos desde el día de nuestro
nacimiento?
El maestro se detuvo bajo la sombra de
una gigantesca higuera, e invitó a los jóvenes a que tomaran asiento. Una vez acomodados estos con uno de los
frutos del árbol en su mano, dispuestos a degustarla, el anciano elevó su voz…
“La invitación a vivir la vida es tan antigua como la humanidad misma. Sin
embargo, son pocos o casi nadie quienes han sabido comprender el significado
oculto en esta inocente invitación” “La mayoría de las personas jurarían y
perjurarían de que se encuentran viviendo la vida, pero; desgraciadamente esto no es así” “Desde que
nacimos, una serie de leyes desconocidas pesan sobre nuestros hombros, esto no
se dice, eso no se hace, aquello no se toca, así no se come, y un ciento de
prohibiciones y posibilidades más, son impuestas día a día” “Crecemos con estas
premisas y somos enviados a la escuela en donde aprendemos lo mismo que le
enseñaron a nuestros tatarabuelos, los mismos libros, solo que actualizados,
creados por determinados autores que dictan cátedra respecto a leyes de
Etiqueta, Protocolo, Urbanidad, Religión según X, Historia según Y, Geografía
según Z y otras materias más dictadas de memoria, para ser aprendidas de
memoria y repetidas de memoria, las
cuales nos conducen a entender el mundo en que vivimos y por supuesto, la vida
misma, según el punto de vista de personas ajenas a nosotros”
Las caras de los chicos, mostraban
aprobación y entendimiento…
“Luego, nos adentramos en el mundo
universitario en donde otras materias con el mismo fin, nos son impartidas, aprendemos
filosofía según Socrates, Platón, Descartes y otros más, para aprender física,
matemática y otras ciencias necesarias para ser alguien en la vida” El anciano
bebió un sorbo de agua y continuó… “Asistimos a conferencia, seminarios y
distintos cursos, en donde nos son impartidos criterios según quienes disertan
y que a su vez, aprendieron de otros disertantes” “En cuanto a las necesarias comidas, tenemos
profesionales que nos indican que se come y otros que nos dicen cómo se come y
con qué se acompaña tal o cual platillo y el vino o postre indicado con esos alimentos” “Existen expertos
en moda, que nos indica que, como y de qué color vestir, que prendas usar en
determinadas circunstancias” “Nuestros progenitores y amigos nos señalan qué tipo de pareja es adecuado para nosotros
y con qué tipo de mujer u hombre, según sea el caso; debemos casarnos” “Se nos
indica cómo se crían los hijos y nos regalan libros escritos por expertos en la
materia, así como otros que nos dicen los pasos que tenemos que dar para tener
un buen hogar y comprensión con nuestro cónyuge”
“Recibimos un título para ejercer
determinada profesión de acuerdo a como dictan los parámetros de la misma,
etc., etc., etc.”
“Ahora, os pregunto, ¿Cuándo estáis
viviendo la vida? “¡Hasta hoy nunca!” “¡Nunca, porque es la vida la que os ha
estado viviendo a vosotros, habéis aceptado las imposiciones, las leyes, los
preceptos y vais al matadero, sin siquiera levantar la cabeza!” “Vivís como
esclavos asegurando que sois libres”
“Entended...” Las caras de los jóvenes
mostraban ahora estupefacción y sorpresa… “Entended...” prosiguió el anciano
vosotros sois quienes debéis planificar, llevar a cabo vuestras esperanzas,
sembrando lo que deseáis comer y vestir según se os antoje” “De eso trata la
libertad, de ser persona, de que tú seas quien vive la vida y no ella a ti”
“Para ello usad el pensamiento crítico
del que tanto hemos hablado, la coherencia y el sentido común.” “Recordad que
el corazón y la mente deberán estar de
acuerdo con lo planificado y decidido, recordad que mientras podáis contar con
vuestro Real Ser, todo cuanto deseéis ser, podréis alcanzarlo sin demora y en
justicia para todos”
El anciano proyectó su cariñosa y
penetrante mirada sobre sus discípulos y les instó: “Recordad que en todos los
casos, deberéis desaprender, para poder aprender y aprehender la realidad de
vuestra vida”
Una
chispa de luz brilló en los ojos del
anciano, “Y recordad…” murmuró, “Recordad que, ¡Nunca es tarde para Ser
lo que elegís Ser!
Fraternalmente,
Jorge Sánchez

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