¿Por qué? Es la gran pregunta..
¿Por qué, dos personas que se unen enamoradas
(sintiendo amor), con una gran cantidad de sentimientos y emociones
prácticamente incontrolables, movidos por la necesidad de satisfacer sus
ardientes impulsos y sentires, resultan un par de extraños unos cuantos días,
semanas o meses después?
¡Justamente, por lo expresado!
Se debe tener en cuenta que la
pasión, los incontrolables impulsos y el cúmulo de necesidades, son simplemente
eso: Pasión, Emociones y, Necesidades. Y, estas y aquellos, NO SON los
ingredientes del amor que sostiene las uniones conyugales “hasta que la muerte
los separe”.
La necesidad es, a decir del
diccionario un: Hecho o circunstancia en que alguien o algo es necesario. 2 Cosa que es necesaria para alguien o algo.
RAE. Su enunciado podría ser; necesito los zapatos
para caminar o, necesito comida para sobrevivir. Por lo tanto, la necesidad no
es amor. Es una circunstancia, una
emoción, un sentir, un deseo de poseer algo que me da comodidad o
supervivencia.
La pasión desde el punto de vista de los
filósofos y poetas, “es un fuego que todo lo consume” por ende, la consumación
del amor que es la unión sexual, basada exclusivamente en la pasión, no es un argumento
suficiente para formar un hogar. Ya que al someterse a tan “riesgosa” acción;
por desgracia, este fuego consume no solo el deseo sexual, si no, que permite
descubrir tras la resaca, la más tremenda de las verdades; No estaba
enamorada o enamorado, simplemente el deseo sexual, las feromonas eran
las causantes de todos aquellos maravillosos sentires que a veces en una sola
noche, suelen evaporarse.
Pero;
¿Que son las feromonas y qué papel juegan en los seres humanos? Adjuntamos la siguiente explicación que, a
nuestro juicio, es la más precisa y clara al respecto que encontramos en la red
y la cuál ha sido adaptada y corregida de forma importante por nosotros:
Uno de los fenómenos químicos de nuestro cuerpo menos
conocido por los seres humanos, es el de las feromonas. Feromona se deriva de dos palabras griegas:
pheran (transferir) y hormas (excitar). En resumen, las feromonas son
sustancias químicas que envían señales de olor subconscientemente a las personas
del sexo opuesto que de forma natural disparan sentimientos y emociones de
atracción sexual.
Las señales de las feromonas son detectadas a
través de un órgano que se encuentra dentro de la nariz y que es llamado Órgano
Vomero nasal (OVN). Cuando el OVN detecta la feromona, envía una señal de
respuesta sexual al cerebro.
El olor de feromonas que envuelven el cuerpo,
es un factor poderoso en la atracción subliminal que aumenta la libido y que
activa la excitación sexual. Por lo tanto, todos los sentidos están expuestos y
activados para el realce del placer sexual. Y el olfato se convierte en el
principal protagonista.
Nos acercamos a una persona del sexo opuesto
y, al instante y no en todas las ocasiones, algo nos calienta por dentro. No es
un llamado del amor, son la feromonas. Nuestro olfato no sólo permite percibir
olores, también tiene un sentido sexual y puramente animal, es decir, nos hace
sentir atraídos hacia personas del sexo opuesto, provocándonos una especie de deseo
a primer olfato, más que amor a primera vista.
Cada ser humano tiene una preferencia por el
olor corporal del sexo opuesto porque nuestro olfato nos guía hacia machos o
hembras (definición científica) con nuestras mismas inclinaciones. En los
estudios más recientes sobre sexualidad biológica del Instituto Karolinska de Estocolmo,
Suecia, se ha investigado sobre el olor de las hormonas sexuales presentes en
el sudor, llamadas feromonas, que provocan deseo sexual en muchos animales.
Hasta hace poco se creía que las feromonas eran
intrascendentes para el ser humano y que no estaban conectadas con el cerebro,
pero investigaciones recientes de la Universidad de Utah, en Salt Lake City,
EE.UU, han demostrado que las feromonas también juegan un papel poderoso en la
sexualidad humana. Una persona heterosexual expuesta al olor de las feromonas
del otro sexo, reflejará una respuesta en la parte de su cerebro involucrada
con la urgente necesidad de actividad
sexual.
Como podemos ver, somos más “víctimas” del
olfato que de la vista, (aunque ninguno de los dos tiene relación con los sentimientos),
lo cual es o debería ser una especie de “luz roja” a tener en cuenta en
nuestros encuentros y los encuentros de nuestros hijos, (quienes deberían de
estar alertados y educados profundamente respecto al tema), con personas del
sexo opuesto, ya que después de adquirir este conocimiento, sabemos que estar urgidos sexualmente o enamorados
no son cosas compatibles. Por el contrario, son dos cosas totalmente
opuestas y están puestas en orden inverso, ya que primero deberíamos
enamorarnos para luego pensar en tener relaciones sexuales con el ser que
amamos, pero generalmente, como queda demostrado, primero nace la urgencia
sexual y posteriormente, por desgracia en la mayoría de los casos, ya contraído
matrimonio o con nuestra pareja embrazada, empezamos a preguntarnos si estamos
o no enamorados. Esta tremenda
“equivocación”, confundir amor con urgencia sexual; es la culpable directa de
la mayoría de los problemas en el hogar y del 99% de los divorcios.
Si logramos tener en cuenta estas circunstancias,
podemos valorar los peligros de las feromonas y nos atrevemos a actuar como
personas conscientes, dándonos los tiempos, los espacios para comprender lo que
realmente nos mueve hacia el ser de quien nos sentimos enamorados y los
espejismos que nos han obnubilado la mente; las cosas pueden cambiar dramáticamente
para nosotros y para quienes nos siguen por los senderos de la vida.
Fraternalmente,
Jorge Enrique



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