El maestro despertó de su siesta
por el alboroto que hacían los muchachos que discutían acaloradamente,
defendiendo sus respectivas posturas, referentes a un tema en particular
Sonreía mientras se rascaba la cabeza, se puso de pie y, como por arte de magia
se hizo el silencio por un par de segundos, para reiniciar con más fuerza el
barullo mientras corrían hacia él. “¡Atentos potrillos!” Dijo el anciano
levantando la voz. “¿Que bicho os ha picado?” “¿Acaso el sol ha recalentado
vuestros cerebros?” Los chicos se calmaron, llegaron hasta él y varios
preguntaron a la vez -¿No es cierto maes..?- “¡Uno a la vez!” profirió el
anciano mientras reía a placer. “A ver, tu, Fabian que casi nunca hablas y
ahora te veo con impulsos de hacerlo; empieza tu”
El aludido, se quitó la gorra,
pasó la mano por su hirsuto cabello y dijo: -Señor, hablábamos respecto a las
diferentes escuelas y disciplinas llamadas metafísicas, místicas, ocultistas y
similares y yo sostengo que la mejor de todas ellas es el reiki, pero no todos
mis hermanos y amigos están de acuerdo y aducen que otras son las mejores-
-¿Qué dices tu maestro?-
“Y tu que dices Adrian” preguntó
el anciano; -Sin lugar a dudas, las más importante por tradición y antigüedad
es la Rosacruz y, san se acabó- Las risas estallaron a espaldas de Adrian, que
miró mosqueado al maestro, pero este se dirigía a otro de sus compañeros, “¿Tu
que tienes que decir Gerard?”
El más alto y fornido del grupo
se puso de pie y aseguró -A mí nadie me quita de la cabeza que el Zen es la
disciplina más importante para el espíritu, seguida del Tai Chi y las artes
marciales Señor- Tensó los músculos de todo su cuerpo y se relajó soltando un
suspiro. El Maestro le sonrío
afablemente mientras dirigía la vista hacia el grupo, observando que Uziel, tenía levantada su mano derecha, “Dime
hijo...” -Señor, no sé por qué mis compañeros y hermanos del alma, no alcanzan
a comprender los beneficios innegables de las enseñanzas de Saint Germain, y
las afirmaciones y decretos del Yo Soy-
-Maestroooo- gritó Alain,
-Despues de la religión católica no existen si no; las sombras-
“Y tu Josh”, preguntó el Maestro,
“¿No tienes nada que decir?”
-Maestro, la verdad es que me
dejan perplejo los razonamientos de mis hermanos, ya que están pasando por
alto, a la más importante de todas las escuelas y disciplinas del mundo- Me
refiero a los monjes del Tibet y sus enseñanzas, que han dado luz a la
humanidad a través de los siglos-
Se hizo el silencio, la
expectativa iba in crescendo a medida que el Maestro los observaba con mirada
pensativa…
“Veamos” dijo por fin.
“Debo entender que las noticias y
ventajas que han llegado hasta vosotros, proviene de la publicidad hecha por personas
que pertenecen a los grupos o sectas prenombradas, por folletos que llegaron
hasta vuestras manos o de cualquier otro tipo” “Me veo en la obligación de
haceros unas cuantas preguntas, para dejar en claro la situación” “¿De
acuerdo?”
-¡De acuerdoooo!” rugió el grupo.
“Perfectamente” “Entonces; ¿Cuáles
son los nombres de los Maestros y Maestras que han salido de esos grupos o
sectas, que han ido a engrosar el listado de los grandes maestros?” Silencio… El anciano sacó un papel y un
lápiz... “Dictadme, ¿A quién agrego
debajo de Cristo, Mahoma, Budha, Gandhi, o Sai Baba? Llevando el lápiz hacia el papel, se dispuso
a escribir… Silencio y estupor…
“Pero, “¿Cómo es posible, que
siendo tan importantes vuestras escuelas, doctrinas o sectas, no haya un solo
nombre que agregar a esta lista?”
“¿Es que queréis mantener en el
anonimato los nombres de tan excelsas personas?” “¿Comprendéis lo que quiero decir?” Nadie
movió siquiera un dedo.
“Pues quiero decir”, prosiguió el
anciano; “Quiero decir que NO existen, quiero decir que si no hay nadie que
engrose la lista, ha salido de esos… centros de estudios trascendentales, no
son tales, son simplemente un espejismo en el que millones de personas
necesitan entrar, para poder dar sentido a sus vacías existencias, carentes de
la fuerza y vivificación del espíritu”.
“Simplemente, os aseguro que,
todas y cada una de ellas son un…”
“Un simple canto de sirenas”.
Fraternalmente,
Jorge Sánchez

buen esayo
ResponderEliminarGracias.
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