"La mayoría de la humanidad, está convencida de que las calamidades vienen por sí solas. Que son un castigo divino, o, que son parte del karma de vidas pasadas y decenas de cosas por el estilo"
La luz del día comenzaba a extinguirse; el
paisaje celeste parecía una pintura surrealista, con brochazos a discreción de
múltiples colores. Lo muchachos sentados en el suelo bajo el cobijo de un
gigantesco Samán, escuchaban atentamente a su maestro.
El tema no podía ser más interesante para ellos,
el anciano les hablaba de cómo, las cosas que le suceden hoy a la humanidad,
fueron forjadas por ella misma en tiempos anteriores…
_Maestro, prorrumpió Josh, pero; ¿Cómo es
posible que alguien esté viviendo un momento de pobreza o iliquidez económica
por su propia culpa, si ha sido trabajador, respetuoso y no ha delinquido?
El maestro, acariciando su blanca barba,
contemplaba a sus discípulos con una lumínica y amorosa mirada, mientras
sonreía afablemente. “Veamos…” Respondió, aclarando su voz. “La responsabilidad
de la iliquidez y los avatares económicos que cita Josh, comenzaron en un
momento pretérito, en que el actor de las circunstancias actuales, se olvidó de
que era un receptor de la ministración divina a través de sus congéneres que le
daban trabajo, le compraban en su local o
lo visitaban en su negocio generándole entradas y ganancias. Borró de su
mente que era productor, que era el eslabón entre el dinero y el bienestar suyo
y de su familia, cuya intermediaria era su labor”.
“Cuando una persona, pierde la perspectiva de su
rol y se olvida de que; quien en realidad planifica, obra y hace el milagro es
su Ser interior o alma, se separa de ella y vive sumido en sus costumbres,
vicios, adicciones, desesperanza, y renunciamiento a la fe. Cuando se está más
concentrado en las nimiedades de la vida, los placeres, la francachela, los
amigos; el alma a instancias del libre albedrío, amorosamente permite que el
portador haga lo que le place, por encima
de lo que le corresponde; hasta el momento en que cansado de tropezarse con
la misma piedra, entienda que algo ha hecho o está haciendo equivocadamente y
contrario a la ley.”
“Es natural entonces que el orden cósmico,
proceda de acuerdo a la voluntad de la persona y espere pacientemente a que
ocupe de nuevo su lugar, asuma su rol, tome de nuevo el camino cierto y
recuerde que nada ni nadie puede añadir un cabello a su cabeza.” “Es decir, que
si no está convencido de que hay quien maneja los canales de la provisión, y
actúa en coherencia con aquello; la pobreza le invadirá irremediablemente; más
aún cuando está persuadido de que es pobre, y repite constantemente que “necesita” “quiere” “sufre” “desea”; esto hace que se cumpla el
poder de la palabra y el Universo permite que siga deseando, queriendo,
esperando, necesitando, sufriendo y sea tan pobre como afirma y se imagina que
es”
“Cuando una persona o un grupo de ellas, afirman
con tanta convicción y constancia, que son pobres, necesitados, desposeídos,
que no pueden alcanzar la gracia divina, que no merecen, que su país está en
crisis y ellos con aquel; están logrando que sus decretos se cumplan.” “Por lo que el universo no es culpable,
si no; quienes crean su realidad con sus convicciones personales o con la falta
de ellas.” “Estos últimos viven convencidos que por ser ellos, por estar
vivos y considerarse intelectualmente hijos de Dios, deben llegar a sus manos
fabulosas fortunas y sonreírle aquello que llaman suerte”
“Pues han de saber que, si no procuran el Reino
de Dios y su Justicia, es difícil que venga a ellos aquello que procuran” “Téngase
en cuenta”… El anciano hizo una larga pausa, para continuar diciendo; “Téngase
en cuenta, que, con el sólo hecho de tener una fe del tamaño de un grano
de mostaza, basta para estar incurso en el reino de los cielos” “¡OJO! Que digo
Tener fe, en ningún momento
dije repetir, pensar, creer, si no; TENER.”
Un
murmullo se escuchó entre los muchachos, que se miraban unos a otros como
queriendo entender más que comprender, las palabras del anciano. “Déjenme
explicarles con claridad que es tener fe” “Es tan simple como tener un cuaderno
de notas, dinero, o una bicicleta.” “Escribes en tu cuaderno, montas en tu
bicicleta, compras con tu dinero, porque sabes y sientes que los tienes,
por eso los usufructúas, pero si dices tengo y no lo sientes como tuyo, si no
lo palpas, olfateas, saboreas, si no te acuestas sabiendo que cuentas con
aquello en lo que confías a plenitud tener … ¿Cómo te atreves a decir tengo fe?
“Recordad, que cada palabra Crística no es para
repetirla, ES para sentirla, darle vida en tu accionar y convertirla en parte
de ti, las repeticiones verbales tienen a la humanidad en donde está, y, ella
no toma consciencia que está en lugar que decidió estar y que cuando no desee
que aquello sea así, debe cambiar de lugar, cuando descubra que algo que hace,
está mal, deja de hacerlo, cuando descubre que algo no le gusta, lo cambia. Pero;
debe dejar de jamás te escudarse detrás
del frágil, consabido y estúpido; “soy un humano falente”, porque el universo
es quien administra los canales de provisión y al entender que eres una persona
falente, respeta tu decisión hasta que entiendas que eres un ser humano que
debe corregir cada uno de sus errores y no disculparlos”
“Más no todo está perdido, cuando el individuo
es capaz de tomar consciencia, aceptando y revirtiendo el proceso; contrito y
arrepentido, asume su rol, recordando que tiene un proveedor natural, manifestando
su fe en aquel; y se convierte en el rector de sus actos, enderezando su
caminar; ¡Suceden los Milagros!” “Todo cambia, todo se allana, todo se calma,
entra la abundancia por puertas, ventanas y hendijas de la casa, simplemente
porque, Eras un hijo perdido y haz regresado contrito y lleno de fe en que tu
padre te acogerá de nuevo en su casa y el volverá a ser tu protector y te
suministrará cuanto mereces para ser feliz y abundante de nuevo”
La noche había descendido sobre el grupo, sin
que nadie lo notara. En silencio, como si se tratara de no despertar a alguien
que duerme profundamente, se fueron retirando por separado o en pareja,
absortos, cabizbajos, pensativos; sabiéndose cada uno, desde ahora, dueño de
sus actos y de su futuro…
Fraternalmente,
Jorge Enrique

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