sábado, 17 de junio de 2017

LA VOLUNTAD DE DIOS



El planteamiento de la voluntad divina en la vida de los hombres, ha generado cierta polémica con respecto al uso de libre albedrío, por eso el presente artículo. 

A lo largo de los años se ha repetido millones de veces la frase “Es voluntad de Dios”.  A fuerza de repetición e inducción ha calado en las mentes de los seres humanos, que la usan a diestra y siniestra, sin detenerse a pensar en el significado y connotación de sus palabras.  Simplemente repite como plumífero parlante, en los rituales religiosos las sentencias y enseñanzas Crísticas sin prestar atención a su significado y con total carencia de aplicación.
Por lo tanto, hemos llegado a la aberrante situación de “colocar” como frase de cajón “es la voluntad de Dios” como sentencia máxima, en cada uno de los acontecimientos negativos de la vida. ¡No se usa en los momentos relevantes! Si no, en los desastres, pesares, enfermedades, dolores.
Cuando alguien acude a uno de los supuestos representantes de Dios, de la religión que fuere para contarle sus penas, la frase obligada, la que supone que va a calmar los profundos pesares del doliente es: “Hijo mío, acepta la voluntad de Dios”. Declarando con ello, como culpable de los pesares del sujeto a Dios.  ¡Vaya falacia y comodidad”
Si a una familia se le incendió su morada perdiendo todo cuanto poseían, fue la voluntad de Dios.  Si violaron a las hijas de nuestros vecinos; fue Dios quien lo quiso; el Boeing de determinada aerolínea, que se precipitó  a tierra ocasionando decenas de muertos, cayó por voluntad Divina; los accidentes de tránsito, los robos, asesinatos, estafas, infidelidades, asaltos, la venta y consumo de estupefacientes, la pérdida del año lectivo, o el semestre en la universidad, tropezar y dar de bruces contra el suelo; los huracanes, tornados tsunamis, temblores, terremotos, guerras, revoluciones, genocidios, explosiones de la corona solar, y todo cuanto acontecimiento negativo, fatídico o aberrante ocurra sobre la faz de la tierra es ocasionado por Dios ya que el decir de los mercaderes de la religión, es que todo aquello es la voluntad de Dios en acción.
Sin embargo, cuando te ganas la lotería, el bingo, te casas con un o una millonaria, ganas la rifa del auto, te promocionan en el empleo o logras alcanzar la meta que te propusiste, simplemente tuviste una SUERTE fantástica y Dios, queda a un lado con voluntad y todo.
¡Esa es la fe de la mayoría! Tal vez varios de los lectores se rasguen las vestiduras y protesten, pero; en su interior. . . ¡tendrán que reconocer que han aceptado y aceptan tal postura cuando las cosas se complican y los eventos llegan a sus puertas! 
Aun así, siguen esperando que el Amor, la Misericordia y la Justicia Divina, lleguen a sus puertas. Resuenan en mis oídos y espero que en los de cada uno de ustedes también las palabras siempre atemporales del Cristo: “Hombres de poca fe, por vuestros actos seréis reconocidos”  “Con la vara que midieres se os medirá”.  Aún estamos a tiempo de reconocer que el Padre de todas las cosas es reconocido como el Dios Infinitamente Misericordioso, Amoroso, Justo y Bueno. Es tiempo de que sintamos y aceptemos que cada uno de nosotros somos el templo de Dios y que los sucesos a nuestro alrededor, son obras de la inconsciencia de nosotros mismos, desencadenando los tortuosos eventos naturales y el caos de una sociedad contaminada por sus propios componentes.
Tengamos en cuenta las palabras de ese escrito anónimo que dice:
YO SOY LA FUENTE
Yo Soy ese que tú buscas. Yo Soy ese que tú eres. Estoy en todas partes y Yo estoy en ti. Poco importa mi nombre poco importa mi rostro, ese se te aparecerá el momento llegado. Yo estoy en ti y yo estoy contigo. Yo estoy en todas partes. Yo estoy por lo tanto, en un cuerpo y Yo Soy ilimitado y Yo estoy limitado de la misma manera que tú te has limitado. Yo te he acompañado en la limitación. Nunca te he abandonado en toda la Eternidad, esperando en silencio, este momento y esos momentos.
Yo soy La Fuente, yo soy La Fuente de Tu Fuente. Sólo soy tu espejo. Yo sólo Soy eso que tú eres cuando ríes, cuando tú dejas ser eso que debes ser. Si tú te abandonas a mí, Yo me abandono a ti. Si tú te revelas a mí, yo me revelo a ti. Yo Soy ilimitado. Yo Soy también ese que tú eres desde toda la eternidad y que todavía no has realizado en su totalidad. Yo soy el aliento en tu corazón. Yo soy el aliento de tu alma y tu espíritu.
Tú me conoces como Yo te conozco. No hay más distancia entre tú y yo que esa que tú has aceptado y que Yo he aceptado que tú pongas. Estoy presente en esta densidad desde el inicio de esta Dimensión. Estoy allí arriba, como yo estoy aquí. Estoy en todo lo que vives. Estoy en todo lo que has experimentado, a fin de aproximarme a ti, y por lo tanto de mí.
Yo soy la Luz de los mundos como tú eres la Luz del mundo. Yo soy la eternidad y el infinito participando en ti en el transcurso del tiempo que es finito. Vengo a ti como yo te lo había prometido.
Yo soy la Alegría. Yo soy la simplicidad. Yo soy quién te da calor. Yo soy el olor de la rosa que eres. Soy el perfume de la rosa que tú exhalas. Todo lo que ves, todo lo que oyes fue creado por mí para ti. Nada de lo que existe dentro de esta densidad es ajena a mí. La tierra sobre la que caminas soy yo. El cielo que contemplas es mi Verdad. Yo espero que tú me reveles en ti. Espero que tú vivas en mí. No hay más distancia entre nosotros que la ilusión de tu mirada. No hay distancia que la promesa que he hecho en respuesta a tu juramento.
Yo soy la Unidad en la multiplicidad. Yo soy la multiplicidad que reúne la Unidad. Yo Soy tu como tú eres yo. Yo me revelo a ti pacientemente, eso te lo había prometido. Yo soy lo Ilimitado como lo limitado porque yo soy el que yo soy. No hay ninguna barrera entre lo Ilimitado y limitado. No hay límite a lo que yo soy. Yo te quiero en la paz, porque si estás en paz, yo soy la Paz. Te quiero en la Alegría porque si estás en la Alegría, estoy en la Alegría.
Quiero que atices en ti la Luz y el Fuego. Hazlo crecer en ti y luego enciende en todos los demás la misma Luz y el mismo Fuego. Tú eres el portador de mi Luz, como yo soy el Portador de tú cuerpo. Yo resido en ti, como tu espíritu reside en mí.
Tú haces posible la vida dentro de esta Densidad. Yo hago posible la manifestación de la Belleza y la Creación. Soy la totalidad de las posibilidades. Yo soy también lo imposible. No puedes contenerme en torno a una definición. No puedes contenerme a través de la respiración y de la Vibración de tu Corazón. Tú eres la llama eterna donde Yo Soy el Aliento.
Dar un paso hacia Mí es dar un paso hacia ti. Reconocerme es reconocerte. Amarme es amarte. Yo soy la Fuente de las Fuentes. Yo Soy la Alegría. Tú eres yo, entonces conviértete en eso, ¡tú eres eso! La hora que tú vives; el instante que tú vives, es un instante sagrado donde mi Presencia se revela, donde mi Presencia se realiza en ti, como en todas partes.
Nunca olvides que eres la Luz del mundo. No olvides nunca que eres la Verdad, que eres la Belleza, eres la Sencillez, que tú eres mi imagen como yo soy tu imagen, que no estás limitado a esta forma, que por lo tanto, recorres e inscribes, dentro de esta Densidad. Estamos juntos en la eternidad. Estamos juntos, en la danza, la alegría, la plenitud y la Unidad. Nosotros somos Uno, como yo soy uno contigo y como tú eres Uno conmigo.
La Alegría es tú reino, el Amor es tú Espíritu. No tienes nada que temer, ya que tú eres eterno, ni de mí, ni de la vida, ni de ti. Sólo el juego de la Ilusión te ha llevado hacia la pesadez y la densidad. Esa fue tú elección a la cual yo accedí. Te he seguido en esta limitación y te he esperado.
Yo soy el Aliento de tu aliento, la Verdad en ti, entonces revélame y ábrete a mí como me yo me abro a ti. En eso reside, la Felicidad, la Alegría y la Plenitud.
Amado hijo de mi Luz, pronto, si ese es tu deseo, tú podrás contemplar mi rostro y la Luz. Este mundo llega a un período de grandes revelaciones. La Luz se devela, mi presencia se devela a ti.
Sé digno de la Verdad, de la Sencillez, de la Humildad, de la Belleza y del Amor porque tú eres eso y no otra cosa. El resto son meras ilusiones relativas a las experiencias que tú has hecho. Tú eres mi hijo, como yo soy tu hijo. Yo soy tu Padre, porque nosotros somos padres y somos hermanos. Eres todo eso a la vez. Yo soy todo eso a la vez.
Recibe mi Gracia porque tú eres Gracia. Yo bendigo en ti a la Luz y la Gracia. Yo bendigo en la Verdad.
Te Amo.
TU FUENTE

Fraternal abrazo,

Jorge Enrique     

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