jueves, 12 de julio de 2018

¿QUÉ O QUIÉN GOBIERNA NUESTRAS ACCIONES?



Lo que nació como una conversación informal, se iba tornando poco a poco en una discusión que no parecía tener fin, y cada vez las voces subían más de tono; con el ánimo de reforzar cada quien, su planteamiento.



El anciano sonrió bonachonamente, se reincorporó y lentamente se dirigió al centro de la caverna que fungía en calidad de aula y golpeó sus palmas un par de veces mientras carraspeaba.
Como por arte de magia, las voces se silenciaron.
Poco a poco, los muchachos fueron tomando asiento y poniendo  su atención en su maestro que les sonreía.
“He estado escuchando vuestras discusiones y cada una de vuestras ideas respecto al tema en cuestión” comenzó el anciano. “Es importante que os planteéis asuntos de importancia y profundidad como este, pero; también lo es el hecho de que para adentraros en ellos, debéis estar muy informados y haber formado un criterio para poder discutirlos” El anciano paseó su tierna mirada por la cueva y sus discípulos y prosiguió: “Permitidme compartir con vosotros, el concepto que yo tengo respecto a quien gobierna realmente las acciones de los seres humanos” Hizo una pausa mientras los jóvenes se acomodaban entusiasmados por escuchar lo que su maestro tenía que decir al respecto.

“Pese a que la humanidad suele creer a pie juntillas, lo que alguien más o menos reconocido en el campo de la ciencia dice sobre un determinado asunto, falta siempre, la aplicación del pensamiento crítico y la investigación compleja, respecto al asunto para poder convertirlo en una verdad absoluta”. “Como esta manera de aplicar el pensamiento y la investigación, son desconocidas para casi la totalidad de la población; se hace fácil decir cualquier exabrupto a sabiendas de que reforzando la idea con algo de publicidad, unos cuantos artículos periodísticos, la pronunciación de un par de seudo científicos y un par de programas de televisión a la hora menos costosa, convertirán el despropósito en algo sagrado, venerado e inviolable” Carraspeó, bebió un sorbo de agua y continuó: “Ya conocéis cual es el argumento de la gran mayoría para desbaratar el vuestro…” “¡Cómo me vas a decir que no es así si yo lo leí en el periódico!” o “A mí no me convences yo lo vi en la televisión”  Una carcajada y el batir de palmas fue la respuesta unánime de los jóvenes.

Josh levantó la mano pidiendo la palabra, el maestro lo señaló asintiendo con la cabeza, se puso de pie y dijo:  _Maestro, nuestra discusión y alegato se basa en el concepto vertido por un eminente profesional en el ámbito educativo, que sostiene que a medida que el ser humano adquiere mayor cantidad de conocimientos, se van refinando sus acciones; ya que existen en su campo cerebral  nuevos y mayores parámetros para poder gestionarlas debidamente, y varios de nosotros no estamos de acuerdo en lo más mínimo. ¿Qué tienes que decir al respecto?

El anciano le sonrió, le invito a sentarse con un ademán de su mano y dijo: “¡Cuan diferente sería el mundo si efectivamente ese fuera el comportamiento de sus habitantes!” “Al margen de mi comentario, así debería de ser efectivamente” “A medida que nuevos campos de nuestro cerebro y consciencia se enriquecen con mayor sabiduría, a través de nuevas materias, teorías, seminarios, paneles, simposios, títulos profesionales y académicos, maestrías y demás; deberían de ser aplicados inmediatamente para mejorar nuestro medio inmediato y la relación que tenemos con el resto de personas familiares o no, que interactúan con nosotros en menor o mayor medida” “Pero os puedo asegurar que es todo lo contrario; la persona que adquiere mayores conocimientos se envanece más; y más aún, cuando de cartones o títulos se trata; aunque ella asegurará que ha trascendido las etapas del humano común y se encuentra en el camino a la gloria en viaje exprés” “¡¡¡Recordad vuestras enseñanzas!!!  Quien más afirma que ya trascendió las etapas elementales de la vida humana y sus densidades, está más envuelto en estas y es más ignorante de aquellas”
“Pero volvamos a nuestro tema central, para decir a toda voz y con pleno conocimiento, que las acciones de la humanidad permanecen gobernadas por las emociones, sustentadas por los hábitos, las tradiciones y los precedentes” “Basta ver a un eminente psicólogo tierno, compresivo y cordial con cada uno de sus pacientes, patear los perros de su casa, golpear y agredir a sus hijos verbal y psicológicamente, dejando a un lado la teoría del comportamiento o la grabación de engramas, si es que es consciente de estos últimos, claro” Los chicos estallaron en aplausos, gritos y chiflidos. Al fin y al cabo eran adolescentes comunes y corrientes, sin mayores valores académicos, económicos y sociales, pero poseedores de una espontaneidad y felicidad a toda prueba.

“Es común ver” Continuó el anciano. “Es común ver a un educador impartir valores humanos en su clase y comportarse de la manera más burda con varios de sus alumnos incitando a los demás al bullying, o aplicándolo él directamente” “Es más común aún, ver a los santurrones y santurronas con títulos y cartones empapelando sus paredes, mirarse al espejo y convencerse cada día, que son absolutamente probos en cada una de sus acciones y sin embargo pululan por los caminos de Hacedor, dándole la espalda a las necesidades de sus propios hermanos de sangre, y se soslayan criticándoles, mientras se precian de desnudarse en la calle y regalar sus ropas a los pordioseros”
“Es común ver a los padres de familia titulados y diplomados en el extranjero, afirmar que aman incondicionalmente a sus hijos, pero a las primeras de cambio, en que uno de ellos comenta una idea diferente, un sueño  disímil al de uno de sus progenitores, corren a inducirle por “su bien” a realizar otro completamente diferente.”

“Seamos claros y coherentes, no ocultemos lo que aún no hemos podido trascender a pesar de tanto conocimiento, tanto avance de la tecnología y la civilización, tantas profesiones y títulos… el instinto animal” “Instinto que prima sobre todas las condicionantes, todas las acciones, respuestas y reflejos de los seres humanos, instinto que hace que la superpoblación sea la primera causa de todos los males que aquejan al planeta, por encima de todas las teorías de los tecnócratas, instinto, que hace que la conciencia cubra de tinieblas a la consciencia y al conocimiento”
Se silenció. Se quedó ensimismado o sumergido en el mar de sus recuerdos. No se movía ni un musculo de su rostro o su cuerpo. Los jóvenes, fueron abandonando la cueva y en pares, tríos o corrillos conversando; caminaban hacia la aldea y a cada una de sus viviendas, ideando un método que les permitiera aplicar sus conocimientos por encima de sus emociones, ¡si es que existía dicha fórmula!…

Fraternalmente,

Jorge Enrique        

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