Es indudable que los programas que se consideran
ineludibles dentro de la sociedad y la civilización, son asuntos profundamente ideados, intensamente planificados
y muy probablemente
experimentados en alguna otra dimensión cósmica o planetaria.
Me
refiero concretamente a la mal llamada Educación y la a la alienante Religión.
Veamos:
la educación de la humanidad está concentrada en los planteles educativos, con
un pensum que debe ser cumplido a rajatabla, en el que se disponen una serie de
materias obligadas, con una cantidad de tiempo determinada para cada una de
ellas. Generalmente suelen ser: Matemática, Sociales (Ciencias naturales,
Geografía, Historia y ) Lenguaje, y una
serie de materias llamadas de relleno que no son formativas desde ningún punto
de vista.
Para
hablar con propiedad, podemos señalar en matemática, áreas específicas como
quebrados, raíz cuadrada, factorización, números complejos, que en ninguna
actividad, profesión o área profesional se utilizan. Sin embargo, nos tomó una
gran cantidad de tiempo aprender, trabajar y hacer tareas con estas inservibles
materias; que también aprendieron nuestros tátara, bis, abuelos y padres. Con
lo que se demuestra que en nada ha avanzado la supuesta educación.
Obviamente que existen razones profundas para que las
cosas sean de esta manera.
En primera instancia, son muy raras las personas que
ven un poquito más allá de sus narices. Habiendo tanto que hacer, como ver
televisión, Facebook, twiter, WhatsApp, etc., que se van a estar fijando en
pequeñeces de este tipo.
En
segundo lugar, lo perpetradores de esta Lesa Humanidad, lo determinaron de esta
manera, para educar únicamente el hemisferio cerebral izquierdo. ¡Justamente
por ello, a lo largo de la historia se fueron eliminando materias que pudieran
albergarse en el hemisferio derecho, tales como Dibujo artístico, Urbanidad,
Moral, Ética, Axiología y similares! La intención está a la vista, hacer de la gente un robot, una especie de
zombi que trabaje, se endeude, se atrase, pague intereses, trate de adquirir
los que adquirieron sus vecinos y familiares, haciéndose parte de la sociedad
de consumo que a la corta y a la larga, beneficia únicamente a las industrias y
monopolios de los manejadores del dinero, -porque su poder es totalmente
efímero- que solo desean aumentar exponencialmente los saldos de sus cuentas
bancarias, sin importarles en nada el bienestar físico, moral, espiritual o
económico de la humanidad.
Por
otra parte, las religiones, persiguen el mismo fin, desde otro ángulo. Desde
ningún punto de vista pretenden despertar consciencia en sus feligreses, si no;
que hagan parte de algo perfectamente bien llamado: Rebaño.
A
través del miedo, la persecución a sangre y fuego, fueron imponiendo un sistema
de creencias, dogmas y preceptos, que previamente escribieron en un libro
llamado biblia, torah, corán, libro negro o lo que sea, pero escrito. Porque la
humanidad cree ciegamente en lo que puede leer; y, aunque se haya escrito ayer,
estarán convencidos de que la escritura es más vieja que andar a pie.
Como materia de estudio en las instituciones
educativas se dictaba religión en todo tipo de planteles hasta que en cada país
se fue separando el estado de la iglesia, formándose así los planteles laicos y
religiosos. Pero a pesar de la incisión, los alumnos de unos y otros planteles
acudían y acuden a las iglesias a escuchar la palabra de Dios aunque no la
oigan nunca, a repetir una serie de oraciones y responder a ciertas frases,
dentro de un ritual llamado culto, misa y algo parecido.
Todo es repetitivo y alienante en este tipo de
rituales y la base que sustenta a cada religión es el miedo a la condenación
eterna del espíritu, dada la ira de dios contra los hijos que le caigan mal y
más aún contra que falten a sus mandamientos, pese a que les otorgó el Libre
Albedrío.
La gente cree en estas falacias sin duda alguna y
sigue los dogmas como algo de lo cual depende su vida.
Igualmente este tipo de retorcidas enseñanzas, se
alojan en el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro y generan un mayor
desbalance en nuestro particular mundo. Es importante dejar en claro que, si
las religiones procuraran la sutilización de los feligreses, la
interiorización, meditación, ayuno, reconocer su cuerpo como el templo del Dios
vivo, conocer y comprender el vínculo diario que tiene con hacedor las
veinticuatro horas de cada día, si les hubiera enseñado la religión quien hace
que cada uno de sus órganos y sistemas funcionen con la perfección con que lo
hacen y la importancia de admitir la dualidad en cada uno de nosotros, el hemisferio
derecho estaría a la par de desarrollado que el izquierdo, y, de esa manera
serían comunes, sentidos como la telepatía, la premonición, la clariaudiencia y
similares, que de hecho permanecen latentes en cada uno de los seres humanos y
casi nunca llegamos a cultivarlos y usufructuarlos, ya que sería el acabose
para las instituciones que se han nombrado y las que no. Porque a partir del
momento en que cada uno de nosotros comprende en realidad lo que es, se libera
del yugo impuesto por aquellas, y tal vez incluso se volvería en su contra, con
justísima razón. El haberle robado el derecho de reconocerse como hijo de Dios,
con todos los poderes en acción.
Fraternalmente,
Jorge Enrique

NADIE ES DUEÑO DE LA VERDAD ABSOLUTA QUIEN ESCRIBE DEEJA SU OPINION, SU VERDAD RELATIVA, HABLA Y ESCRIBE CON SOBREBIA Y SEGURO DE TENER LA VERDAD ABSOLUTA,OMNIPOTENTE PARA MI GUSTO NOOOOES ASI SOMNIPOTENTE SOLO DIOS,,EL SE LA CREE CE,,,
ResponderEliminarPienso igual que el editor en su reflexión.
ResponderEliminarGracias.
Abrazos Fraternos.